viernes, 18 de abril de 2014

Carta abierta a Nicolás Maduro

Carta abierta a Nicolás Maduro
  
Señor Maduro:

Que su incapacidad no sea motivo de terquedad.

Decido comenzar de esta manera con el fin de hacerle abrir un mundo de posibilidades a las que usted mismo se ha negado llámese por capricho, orgullo, ansias de poder, negligencia o cualquier otro motivo que no va más allá de la terquedad. Soy un ciudadano venezolano como usted dice ser y como millones podemos demostrarlo fácilmente, cosa que usted no ha hecho. 

Nací y vivo en la revolucionada pero siempre bella San Cristóbal, ciudad en la que usted no se ha arriesgado si quiera a convocar una concentración en su apoyo, pero que ataca sin escuchar las peticiones del pueblo, porque al igual que su predecesor, notablemente nunca ha sido del agrado de la mayoría en este municipio olvidado por los “Políticos”. Las razones de dicho desagrado no serán desarrolladas en esta misiva, ya usted bien las conoce, pero es importante hacerle saber que a pesar del desacuerdo, lo reconocemos como la persona a quien el organismo encargado le dio el título de Presidente de la República; y es precisamente por esa razón que trato de llegar a usted directamente, y no a otros personajes a quienes por rumores (Fuertes rumores, o fuertísimos e innumerables rumores mejor dicho), deberíamos hacer llegar cualquier manifestación para que tomen decisiones en el rumbo del país.

Allí mismo comienza desde mi humilde punto de vista su incapacidad. Y para no pecar de ofensivo, he decidido citar la definición de la palabra según la Real Academia de la lengua Española:

 Incapacidad.
(Del lat. incapacĭtas, -ātis).
1. f. Falta de capacidad para hacer, recibir o aprender algo.
2. f. Falta de entendimiento o inteligencia.
3. f. Falta de preparación, o de medios para realizar un acto.
4. f. Estado transitorio o permanente de una persona que, por accidente o enfermedad, queda mermada en su capacidad laboral.
5. f. Der. Carencia de aptitud legal para ejecutar válidamente determinados actos, o para ejercer determinados cargos públicos.
~ laboral.
1. f. Der. Situación de enfermedad o de padecimiento físico o psíquico que impide a una persona, de manera transitoria o definitiva, realizar una actividad profesional y que normalmente da derecho a una prestación de la seguridad social.
Fuente: http://lema.rae.es/drae/?val=incapacidad

Con el concepto claro, continúo. Pues sus dotes demostradas en gestión abarcan ampliamente el concepto descrito. No tiene usted la mínima capacidad para tamaño responsabilidad que implica ser Presidente de una Nación. Como es vagamente conocido, su experiencia en el área laboral consta de aproximadamente siete años como conductor en la empresa Metro de Caracas, donde su gloria estuvo en formar parte del Sindicato de trabajadores, asignación que lo hizo llegar a la directiva de la organización, es decir, que un puesto de liderazgo para elevar la voz obrera, fue (según usted y los que votaron por usted en el '99) suficiente mérito para participar en el diseño del máximo instrumento legal que rige la República. Ingenua decisión, aunque esperada, recordando que meses antes el mismo pueblo había elegido un golpista fracasado como presidente. Sin embargo, esa misma incapacidad, que obligatoriamente lo fue llenando de materia política, se convirtió en su mejor bastón de ascenso a la cumbre, pues es notable que sus únicos estudios (los marxistas), realizados en Cuba le facilitaron la cercanía a los hermanos Castro, a quienes hoy usted idolatra abiertamente, y que han fungido como sus mentores para suceder a Hugo Chávez porque al parecer usted sólo no habría tenido la capacidad.

Su historia completa no se la voy a contar, porque además de tantos capítulos oscuros que desconocemos, tampoco creo que sea tan incapaz como para no recordarla; sería redundar hablar de sus injerencias en Paraguay que concluyo en su calificación de persona "Non Grata", sus negociaciones turbias con China para el fondo multimillonario que no alcanza hoy para recuperar la economía, las compras de armas a Rusia que han dado tanto de que hablar en materia de corrupción y miles de casos que si bien no podemos afirmar porque sería difamar al protegido, han sido foco de "Rumores" que empañan hasta el hastío la imagen de demócrata justo que tanto quiere hacernos creer en sus nuevas alocuciones obligadas, que por cierto, muy pocos ven porque la mayoría estamos en la calle protestando. Ni hablar de la FANB, que se ha doblegado humillando la otrora respetable institución castrense ante un simple partido político, y que por ende usted no es capaz de dirigir como comandante en jefe porque ya lo hacen los dirigentes del partido.

Qué vergüenza siento de tener un mandatario que en lugar de demostrar al oponente la  transparencia de su victoria electoral, se mofa de los que disentimos para desviar la atención de los que queremos que se cuenten los votos, de los que queremos elecciones manuales porque no confiamos en la señora Lucena que luce sin pudor el brazalete del 4F, de los que pedimos ver y autentificar su acta de nacimiento, y eso Sr. Maduro demuestra según el punto tres del concepto, que usted no tiene la capacidad para demostrar su legitimidad. Muy diferente a la "Legalidad" de la que goza, pues la ley en este país es una bola de plastilina con la que juegan en Cuba, pero la legitimidad se la da la confianza que no ha podido ganarse y que difícilmente alcanzará mientras siga actuando como un dictadorzuelo de cuarta.

Por el hecho de haber estado estos quince años adversando las decisiones y políticas del régimen al que usted pertenece, he llegado a pensar en momentos que es probable que yo no esté en lo correcto, pero basta ver cinco minutos de su mal léxico atiborrado de frases recién estudiadas, o sus bailes de salsa en cadena nacional mientras sus bandas criminales llenan de sangre las calles de Venezuela, o simplemente salir a la calle y ver el estado de las vías terrestres, de los hospitales, de las escuelas, los anaqueles vacíos, el éxodo de valioso talento humano, la sobrecargada página de sucesos en los diarios, entre miles de flagelos más que usted no ha sido capaz de eliminar desde el poder.

Sr. Maduro, su incapacidad es tal, que con el precio del barril de petróleo y las reservas que tiene nuestro país, es para que los negocios con otros países se hicieran en Bolívares, pero bien sabemos que el único Bolívar fuerte que ha existido, murió hace más de ciento ochenta años y tristemente ha sido utilizado, y hasta sus restos profanados por simple capricho de uno de sus tantos amos. 

No puedo dejar de señalarlo por la persecución y encarcelamiento de disidentes, que demuestra su incapacidad de enfrentarlos en el terreno público, en un debate de altura ante medios libres y democráticos, porque eso sería sacarlo de su terreno totalitario y nuevamente su incapacidad de superarlos lo dejaría en evidencia. Ahí está nuestro Alcalde Daniel Ceballos, preso por levantar su voz, que es la voz de más de las dos terceras partes de los sancristobalenses, pero usted no tiene la capacidad de entender el significado de una victoria electoral propia, visto en como muestra con orgullo donde el expresidente muerto ruega a la gente que le de su voto, y a pesar de ello, y de recurrir a las trampas del voto asistido y otras que no podemos afirmar, apenas le alcanzo para ganar mediocremente con un cincuenta por ciento.


Me gustaría creer que tiene la capacidad de entender que un padre hablando de comida no llena la barriga de sus hijos, ni un empresario hablando de productividad mejora la vida del obrero, o un Presidente hablando de paz no detiene las muertes por falta de ella, son las acciones las que logran los cambios. Tampoco pretendo hacerlo entrar en razón con esta carta, porque con la debacle económica, social y política que vivimos, el hecho de escucharlo decir que todo está bien, habla de su falta de razón, y de capacidad. Lo que pretendo es hacerle llegar mi sentimiento que aunque sé es compartido por muchos, para un gobernante debería ser motivo de preocupación que al menos uno de los ciudadanos no reconozca su gestión por sus incitaciones a violar los derechos fundamentales de la población, por disfrutar la lucha a muerte del pueblo con sus propios familiares, por hacerse la vista gorda ante esta brutal carnicería que se vive en las calles. Tiene usted todavía la oportunidad de recapacitar y reivindicarse ante la historia, transparentando las manchas dejadas por su régimen permitiendo una investigación a todos los hechos de corrupción y pagando con justicia sincera lo que se dicte, o si bien prefiere, siga usted tomando las decisiones que crea convenientes, o peor aún, cumpla las órdenes de otros entes de los que no se sienta capaz de contradecir, que la propia historia y la justicia divina se encargarán de devolver la verdadera paz a Venezuela.

jueves, 27 de febrero de 2014

Comunidad o Complicidad Internacional?

Eran cerca de las cinco de la tarde de un Martes a comienzos del dos mil diez. La ciudad de Puerto Príncipe después de unas Navidades alegres como cada uno de sus habitantes,  había entrado de nuevo en su cotidiana pobreza (económicamente hablando), en la búsqueda del alimento de las crías que lloraban de hambre sin ser escuchados por quien pudiera tenderles una mano, pues seguían en el rincón del olvido de sus vecinos latinoamericanos; no muy diferente a como sucede en cualquier vecindario, dónde la mayoría advierten cada movimiento del vecino rico y ni siquiera recuerdan la existencia del pobre de la cuadra.
El llanto de las criaturas calló por unos instantes eternos, en que el suelo bajo sus pies decidió sacudirse la pereza y gritarle al mundo que Haití estaba allí, pero de una manera trágica y muy triste. Según información del entonces primer ministro Jean-Max Bellerive en el primer aniversario del sismo, trescientas dieciséis mil personas perdieron la vida en la tragedia, más del tres por ciento de la población del pequeño país caribeño. Inmediatamente la "Comunidad Internacional" levantó su voz y sus aviones para hacer llegar medicinas y alimentos entre tantos insumos para dar aporte a la recuperación de la basta destrucción que se vivía allí. El culpable de aquel evento: la naturaleza. Nadie a quién señalar, nadie a quien juzgar, nadie a quien detractar. Se hizo fácil reunir para hacer llegar a la brevedad de horas dinero, insumos, tropas, medicinas, y los muy predecibles discursos filantrópicos de los mandatarios mediáticos del mundo.
Desde ya aclaro que no quiero con esto decir que hay algo errado en estas expresiones de apoyo, sino que para efectos de esta nota, hablo sólo de lo fácil que se hizo enviarlas, debido a la falta de un personaje culpable del desastre que pudiera repudiar estas acciones "Humanitarias". En los casos de desastres naturales no habrá tirano que critique estas ayudas vitales para la reconstrucción, y aún más en el caso del vecino pobre de la cuadra, que cualquier ayuda será valorada y por tanto el heroísmo será más protagonista que la víctima misma.
Entonces, ¿Por qué la misma "Comunidad Internacional" no se ha pronunciado ante semejante tragedia que vive el estado venezolano desde hace ya quince años con casi doscientas mil víctimas fatales de la violencia? Entiendo que una nación en plena soberanía tiene la potestad de manejar sus cifras económicas y políticas a la manera que su pueblo lo permita, pero en el ámbito social, existen normas del derecho internacional que han sido firmadas en acuerdos donde Venezuela se ha suscrito como estado democrático que todavía dice ser. Y es que estamos hablando del mismo ejemplo de los hermanos haitianos, muertes trágicas por cientos de miles, un estado incapaz de dar solución, y una comunidad vecina alrededor aparentemente dispuesta a ayudar. ¿Qué hace la diferencia? Según la visión de quien escribe, la única diferencia notoria es la presencia de un culpable, alguien a quien señalar y a quien juzgar por la responsabilidad de estos actos fatales, alguien que puede (y lo ha hecho) agredir a algún vecino que intente levantar su voz para ofrecer ayuda a la catástrofe nada natural que acecha a los venezolanos.
Hace un par de días leía una entrevista a un destacado analista político, donde nos daba razones de peso para que personajes de la política latinoamericana no se pronunciaran ante los más que atropellos, crímenes de lesa humanidad que están ocurriendo actualmente en Venezuela. No resultaban más que intereses personales y totalmente egoístas de mandatarios que evitan un escándalo, o que apuestan a su "hoy por ti, mañana por mi", o simplemente un resguardo a intereses económicos. De allí, que como ciudadano venezolano, clamo al mundo por una acción, una palabra, un gesto de hermandad, que cuando el tirano lo critique, será una muestra de que fue una buena acción, y la buena voluntad será más protagonista que el heroísmo, dejando a un lado el egoísmo, y convirtiendo la región en una verdadera comunidad.

lunes, 24 de febrero de 2014

¿Quién dijo que lo que necesitamos es un líder?

            ¿De qué ha servido un líder para mejorar los temas económicos, sociales y políticos del país? Me parece que está a la vista de cualquiera que se haga llamar venezolano que no es precisamente lo que necesitamos. Oficialista o detractor, militar o civil, joven o adulto, hombre o mujer, científico o empírico, gocho u oriental; sabe que un personaje a seguir no es exactamente lo que solucionará el problema innegable que hunde a la sociedad venezolana. Si fuera esa la solución, la Venezuela de hoy mostraría índices de desarrollo crecientes y un mínimo de oposición ya que liderazgo es lo que ha sobrado durante el “Chavismo”.
            Es muy cierto que el bateador designado por el nuevo participante de la Serie del Caribe está fallo de esta habilidad, pero es sólo una más de las carencias que tiene el personaje para manejar un Estado, no ha podido controlar el ascenso exponencial de la inflación, aun manteniendo los precios del barril de petróleo en sus máximos históricos; después de decenas de planes contra la inseguridad intentados, el flagelo continúa cada vez con mayor agudeza; y su “falta de liderazgo” ha llenado su entorno de rumores negativos respecto a la poca autoridad que ejerce sobre los brazos políticos del régimen.
            Hablo del tema en un momento como éste, puesto que los estudiantes como propulsores del estallido social que mañana cumple tres semanas, no están a la espera de un líder para mantener sus peticiones, de allí que no causan efecto alguno las críticas destructivas a Henrique Capriles, ni calmó las calles el encarcelamiento ilegal de Leopoldo López, o mucho menos frenan al pueblo las amenazas a María Corina Machado, Henry Falcón, o al nuevo héroe el General Angel Vivas; para infortunio del régimen, todo esto se convierte en razones adicionales para continuar pidiendo el fin de un intento mil veces fracasado de dictadura.
            El líder de esta causa no es más que cada uno de los que estamos en contra de la opresión, del desabastecimiento (que venga del acaparamiento o de la paralización de la producción, sigue siendo mal control del estado), de la inflación que ataca a todo el que maneja el golpeado Bolívar como instrumento monetario, de las balas que no preguntan a qué partido político perteneces antes de entrar en tu cuerpo, de los que estamos en contra de una educación adoctrinada con una historia reescrita y resaltada sobre las ciencias que ayudan en el desarrollo de una nación. Los únicos que no son líderes aquí, son los homicidas (Intelectuales y materiales) que bajo el cobijo de la ley teñida de rojo sangre, fungen de amos quitando vidas sin remordimiento para eliminar la amenaza ciudadana que clama por un país mejor, ese del que nos alejamos cada día más.
            Los hechos mismos nos están enseñando nuestros errores electorales del pasado, como invité en mi nota “Voto por él porque sí!”, nuestra cultura electoral debe ser redirigida a evaluar al administrador de recursos, al diplomático aventajado, al analista financiero, y muy importante, al filántropo nacionalista. El día que busquemos estas características en un gobernante y dejemos de buscar al “Líder”, Venezuela será otra.

sábado, 22 de febrero de 2014

Dictadura

         Recuerdo bien el comienzo de toda esta pesadilla, a pesar de haber pasado ya casi 17 años de aquel anuncio; yo contaba apenas 15 años, era estudiante de bachillerato, y hasta entonces no tomaba muy en serio el tema político, pues no sentía que afectara nuestro día a día. No habíamos vivido situaciones difíciles, sin embargo, comenzaba a entender cómo las decisiones de los gobernantes afectaban la macroeconomía y el tema de inversión en infraestructura, ramo en el cual mi papá ha sido empleado desde que obtuvo su grado de Ingeniero Civil en 1975. En aquel anuncio, un hombre que fue portada por un día, por haber dirigido un Golpe de Estado confeso (aunque fallido), donde asesinaron decenas de venezolanos trabajadores e inocentes, recibía un indulto presidencial para salir de prisión sin haber cumplido si quiera la mitad de su condena por los delitos cometidos. El noble pueblo venezolano no atendió el peligro de aquel anuncio, que luego se transformó en una candidatura presidencial apoyada por la mayoría de la población, identificada con el populismo de aquel hombre que salió de la clase trabajadora, hablando el mismo léxico del ciudadano de a pie, y contando sus anécdotas sabaneras en las alocuciones que anteriormente acostumbrábamos escuchar con discursos diseñados con sutil cuidado verbal.
            No tardó en salir la retórica de estudiosos de la política de aquella época, explicando el por qué sería un grave error aupar aquella candidatura de un personaje tan manchado y que proyectaba un comunismo impensable en la poderosa y rica Venezuela. Pero ya era muy tarde, el pueblo en su nobleza había cumplido el ciclo de la bonanza económica y mostraba signos de cansancio por la corrupción que alimentaba por debajo de la mesa los intereses personales de quienes gobernaban. Estas advertencias (algunas no escuchadas, y otras no creíbles), hablaban de planes de represión a una inminente oposición política, de destrucción del aparato productivo nacional, de cercanía ideológica con países comunistas, de controles administrativos de divisas, de una evolutiva división social, de controles  gubernamentales para la distribución de alimentos e insumos de la cesta básica, de silenciar los medios de comunicación, de ruptura en relaciones comerciales con países desarrollados y demócratas, entre muchas otras advertencias que imaginábamos imposibles y hoy leemos en este recuento lamentándonos de haberlo permitido.
            Luego de ver los ataques represivos de estos últimos días, no entendemos cómo llegamos aquí. Hemos pasado 15 de los 15 años del “Socialismo del Siglo XXI” manifestando descontento, mientras los afectos al régimen radicalizan su defensa con armas suministradas por el mismo régimen, quien les cubre sus actos de corte fascista (Pues sólo ejerce el fascismo quien tiene el poder), acobijándolos con la benevolencia de un estado dueño de las instituciones que deben ser independientes, pero que reciben órdenes directas de personajes que un día fungen cómo jefes del poder Judicial, otro día como jefe del Ejecutivo, y otro como jefe del Legislativo, de manera tan pública que causa indignación en las víctimas de los hechos que ellos defienden.
            Cada día se hacen más fuertes y notorios estos flagelos, el gobierno persigue al inversionista y protege la economía informal, conoce las altas tasas de desempleo y hace convenios internacionales donde debe aceptar mano de obra extranjera en nuestro país, vemos en la calle colectivos armados bajo la venia del gobierno, funcionarios de la FANB compartiendo su vehículo motorizado con miembros de estos colectivos (portando armas de guerra), las diferentes fuerzas públicas reprimen manifestaciones pacíficas con armas de fuego, la mayoría de los medios de comunicación viven para publicitar al régimen, y los que no se han dejado comprar silencian con absoluta complicidad los abusos que suceden en las calles de todo el país, persecución y exclusión a quien expresa su descontento, ofensas y amenazas constantes de los gobernantes al pueblo disidente, y un millón de características básicas de una dictadura trasnochada que no han podido alcanzar en su totalidad en esta década y media de malas decisiones.
            Para los que somos demócratas de convicción, se nos hace obvio pensar que el salto dado en el rumbo de Venezuela ha sido hacia una dictadura Castro-comunista, tanto por la represión al pueblo, como por las malas decisiones administrativas que han quebrado abruptamente la economía nacional. Sin embargo, el término “Dictadura” también podría quedarse corto, si comparamos este desgobierno con la presidencia de Marcos Pérez Jiménez, donde la infraestructura vial, hospitalaria y educativa creció a tal escala que es de la que gozamos hoy en día, o con el régimen de Franco en España a quien sus filas militares no desobedecían sus decisiones por radicales que fueran, incluso, con la actual Bielorrusia de Lukashenko que en su autoritarismo brutal, ha desarrollado tecnología que ha vendido en una relación ganar-ganar a Venezuela, tomando en cuenta que dicho ganar-ganar es para Bielorrusia-Bielorrusia. Entonces en qué queda este régimen autoritario sin autoridad, pues públicamente es el presidente del partido político de turno quien da órdenes a instituciones, al alto mando militar, a gobernadores, sin mencionar los rumores de órdenes al propio “Dictador del siglo XXI”.


            Desde la lástima debo recomendar al “Dictador” que acepte su derrota, su derrota a sí mismo, pues aún tiene en duda su propia nacionalidad, su incapacidad para solventar los problemas del país dan fe de su derrota profesional, su obediencia a otras entidades (criollas y extranjeras) son prueba de su derrota política, y el pueblo entero en la calle no es más que la total derrota en su gestión. Suerte me queda desearle en sus futuras tareas de vida, pero acepte la derrota ya.

lunes, 17 de febrero de 2014

La cosa ¿estudiantil?

Es como una especie de estupor social, como un desagrado impotente con ahogo que eriza, lo que se siente al ver, oír, sentir y palpar lo que está sucediendo en nuestro País, y es que un gobierno puede convertirse en el bufón del pueblo cuando quiere tapar el sol con un dedo y esconder la realidad, viviendo en un mundo de fantasía.
El detalle importante es que más allá de hacer lo debido para convertirse en burla, causa gran daño ya que no es sólo el querer hacer ver al mundo que su gestión es la mejor, y que cuatro agitadores pretenden desestabilizar el régimen porque (según ellos) quieren una patria horrible. Hago énfasis en "Cuatro agitadores", ya que ha sido un término utilizado por voceros del régimen para referirse a los cientos de miles de venezolanos que apoyan la protesta pacífica de los estudiantes desde el 12 de febrero pasado, quienes han decidido esta alternativa porque sus ruegos no son escuchados, sus ruegos de una patria libre, donde puedan adquirir los productos de primera necesidad sin inconvenientes, y no sólo los de primera necesidad, sino también muchos otros que sean de su antojo, porque para eso se remunera el esfuerzo del trabajo, que es otro de sus clamores, un trabajo que cada día ven más difícil de obtener al salir de sus casas de estudio puesto que la economía productiva de Venezuela se va reduciendo cada día más, al punto de estar alcanzando la dependencia total del subsidio gubernamental. Nos ofrecieron una Patria independiente, que ahora importa más del 90% de lo que consume, una Patria libre, que ahora calla los medios de comunicación que no se han dejado comprar, una Patria Soberana, que tiene altos mandos militares de otros Países en nuestra Fuerza Armada, una Patria libre de pobreza, de corrupción, de contrabando, de miseria, de opresión, de monopolios; y basta levantar la cabeza para ver como la cúpula gubernamental son los jerarcas de estos flagelos. Entonces, ¿Cómo no van a protestar los estudiantes? Si el único futuro que ven, al imaginarse saliendo del Alma Mater, es el de cambiar su toga por un carnet de un partido político, que no les dará de comer, pero les permitirá entrar en la “macolla” que les hará creer que estarán bien, porque los demás están peor, o en el mejor de los casos, saldrán con la frente en alto a ejercer su carrera universitaria en un mercado laboral con una economía de puerto, devengando un salario insuficiente para pagar una renta, mucho menos para adquirir bienes propios, bienes cada día más escasos e inalcanzables por una inflación indetenible por un gobierno ineficiente, con la entrada de recursos jamás pensada en años anteriores, pero con un derroche descarado y desmedido que deriva en lo que estamos viviendo.
Se suma a todo esto la criminalización de la protesta, que aunque estipulada como legal en la carta magna venezolana, el señor que el CNE anunció como Presidente casi un año atrás, reprime con fuerzas prohibidas en un proceso democrático, maltratando ciudadanos, asediando estudiantes en Universidades autónomas y apresándolos con procedimientos fuera de los DDHH. Una razón de peso más para mantener la protesta.
Al final del día muchos preguntarán, ¿A dónde llegaremos con esto? Y sería absurdo hacerse la vista gorda respecto al sentido de la manifestación, pues ya no se trata de bandos políticos, se trata del ciudadano de a pie que está siendo afectado por una políticas económicas y sociales totalmente erradas, que históricamente no han funcionado en otros Países, y que en 15 años de intento han destruido la sociedad venezolana visiblemente. Es nuestro deber de esta manera levantar nuestra voz y nuestras manos, para sumarnos al descontento general por estos flagelos que en conjunto llevan en detrimento nuestro bienestar social, económico y moral. Basta de esperar que los estudiantes actúen por nosotros porque ellos son jóvenes, basta de sufrir en silencio las torturas indirectas de un régimen dictatorial heredado, basta de pasividad, vamos a la calle siendo lo que somos: Demócratas pacíficos buscando La Salida!

viernes, 6 de diciembre de 2013

El Epíteto de la felicidad Venezolana

Según fuentes a las que todos aún tenemos acceso, o sea, Internet, la felicidad es un estado emocional que se produce en la persona cuando cree haber alcanzado una meta deseada. Tal estado propicia paz interior, un enfoque del medio positivo, al mismo tiempo que estimula a conquistar nuevas metas.
Defino esto en comienzo para poner en contexto mis dudas ante la aberrante realidad que vivimos en la sociedad venezolana y las decisiones gubernamentales para intentar el retorno del orden que saben perdido. Hace unas pocas semanas, el señor a quien el CNE proclamó Presidente de Venezuela, promulgó el lanzamiento del viceministerio para la suprema felicidad social, que en su concepto derivado del sueño bolivariano, incluye la erradicación de la miseria, sin embargo, no existe coherencia entre lo dicho y los hechos si tomamos en consideración el proverbio milenario de “Dale un pez a un hombre y comerá un día; enséñale a pescar y comerá siempre”, puesto que las visibles políticas populistas de darle al pobre quitando al rico (Entiéndase por rico: Disidente próspero) cual Robin Hood caraqueño, o bueno, latinoamericano para no caer en diatribas, están hartas alejadas de lograr una erradicación de la miseria. ¿Por qué? Porque analizando las misiones que forman el conjunto de patrocinios del gobierno benefactor de Venezuela, y que juntas conglomeran el objetivo del mal llamado viceministerio, no hacen más que darle “Un pez” a cada afortunado beneficiario.
La duda real está en ¿Cuál parte de crear este viceministerio produce la suprema felicidad social? Me pregunto esto a diario porque cuando creí que nuestra sociedad no podía estar más dividida, fracturada, herida y por tanto infeliz, resulta que quien pretende ser líder de un proyecto, arremete de nuevas maneras (Insospechadas en una democracia) contra ciertos sectores de dicha sociedad. Los sucesos en tiendas de electrodomésticos no son algo normal, hay heridos físicos, y principalmente psicológicos en estas burdas demostraciones de odio, algo muy lejano a los objetivos esperados por nuestro Libertador. Pero el sistema nos ha llevado a creer que es normal, salir con heridas de un abasto por pujar un kilo de harina con un vecino, o recibir maldiciones por un puesto en la cola para surtir combustible, o el simple hecho que al menos un miembro de cada familia dedique todo su día a hacer colas para buscar comida (sin encontrarla), ir al banco por dinero (que no le alcanza), ser registrados en listas para asignarle viviendas (que nunca construirán), entre muchas otras actividades que alejadas de generar suprema felicidad nos siguen es llenado del resentimiento que es amo y padre de esta mal llamada revolución.
Basta con ver las cifras de criminalidad que hay en el país, con índices comparables a los de los países en guerras (no económicas precisamente), para notar la ausencia de felicidad en la población, y de esta manera vamos en retrospectiva a caer en las preguntas incomodas: ¿Será que matar por un teléfono celular es culpa de algún político que disiente de quien gobierna?, ¿Será que el hacinamiento en las cárceles del país son producto de la felicidad que reina en las calles?, ¿Será que perseguir por corrupción a quienes no han tenido el poder por 15 años genera felicidad en los venezolanos?. Si la verdadera respuesta a estas 3 preguntas es una contundente afirmación, creo hemos caído ante un mal trabajo de hipnosis, o no somos lo suficientemente hábiles para deducir que es hora de levantar la voz.
Cuando se acerca un evento electoral, es propicio analizar el ambiente que nos rodea, para así tomar la decisión de nuestro voto, es allí donde difiero de muchos analistas que llaman al sector que cambia su decisión constantemente “Los Ni-Ni”. Desde mi punto de vista, son ellos quienes evalúan al candidato, el entorno, sus propuestas, y como estos aspectos afectan su desarrollo económico y social, cosa que es en teoría lo que debemos hacer quienes creemos en el ejercicio democrático. No son simples borregos que votan por un candidato “porque sí”, o “porque ese el partido de mi líder”, o por alguna otra razón que termina en una discusión al sentirse aludido por sus propios argumentos escuetos. Por esta razón, es que invito a quienes NO pertenecen al grupo de los Ni-Ni, a que hagan lo que ellos, analicen su entorno, a cada candidato, sus propuestas, y compárenlos con su concepto de felicidad, que debería ser la felicidad de todos los venezolanos, pues si estamos eligiendo un gobernante que sólo beneficie mis intereses personales, está de más decir que es el vil egoísmo que tanto queremos desechar.
Entonces, si la felicidad me generará paz interior, debo pensar que las cosas deben ir por un rumbo diferente, y es por esto que vemos a algunos voceros políticos atestando la mente del ciudadano a través de los medios de comunicación con discursos de evidente carencia de sinceridad, intentando hacer creer que el estado está actualmente en una profunda paz. Si creemos en la democracia, al menos tomemos nuestra propia decisión al elegir. Tasemos nuestra felicidad y decidamos de acuerdo a una propuesta real, sin escuchar a quienes desperdician su tiempo en los medios hablando del adversario, para de esta manera recuperar la felicidad que ha caracterizado a Venezuela y siga siendo su epíteto frente a los demás países del mundo.

sábado, 13 de abril de 2013

La Elección de Nuestro Futuro


Buenos días hermano venezolano. Quiero darte un mensaje personal, desde lo más profundo de mi sentimiento patriótico, pues hoy viviremos una de las jornadas electorales más importantes de nuestra vida. Nuestra sociedad ha sufrido graves cambios desde el comienzo del movimiento político que ha gobernado Venezuela desde 1999, cambios que desde el punto de vista ideológico, dieron respiro a un País cansado de un bipartidismo elitista y excluyente. Sin embargo, el tema económico, social y judicial, se dejó a un lado, dando cabida a un declive económico brutal que el actual mandatario encargado y candidato, ha multiplicado en pocos días gracias a su ineficiencia, propone un aumento de la dependencia en la producción petrolera cuando ya está en más del 95% de las exportaciones a pesar de la disminución en dicha producción, ha promovido un crecimiento abrumador de la pobreza, desencadenando hampa descontrolada, crímenes y una sociedad radicalmente polarizada, con grupos armados dispuestos a todo por defender lo que quieren hacer creer que son las ideas de un hombre. Todo esto dentro de un sistema corrupto que comercializa la justicia perdonando al culpable y ensañándose contra el justo, producto de la mala gestión de segundos que quedaron a cargo de la labor que venía realizando el Presidente Chávez. Es hora de darnos una nueva oportunidad, continuar con este modelo no hará más que profundizar estos flagelos; analiza tu situación actual, mira tu familia, tu bolsillo, tu nevera, las rejas que cuidan tu casa, el lenguaje del canal de TV que ves a diario, si tienes algún familiar preso, analiza su caso desde el punto de vista judicial, recuerda las cifras de muertes violentas en nuestro País, y después de analizar todo eso, decide quién puede ser capaz de dar solución a tus necesidades, que son las mismas necesidades de casi 30 millones de venezolanos que somos. Si tu orgullo te dificulta darle una oportunidad a un cambio, piensa que es un sentimiento negativo, abre tu corazón y confía en las buenas intenciones de quienes ya han demostrado éxito en gestiones de administración pública. No permitas que te obliguen a pensar en algo, quienes han convertido una lucha social en un método de generación de riqueza. Así como nos dimos una oportunidad de cambio en el '98, demos muestra de humildad y consciencia hoy. Ya no somos los sumisos electores de antes con 70% de abstención, ahora sabemos que podemos bajar a quien no ejerza una gestión eficiente con el Voto, utilicemos ese poder para caminar juntos hacia la luz que ya comprobamos que los actuales dirigentes no nos pueden dar, nos dan pescado pero no nos enseñan a pescar. Hermanos, abramos los ojos y veamos que hay un mundo entero de posibilidades con la riqueza de nuestra tierra, utilicémosla para mejorar nuestra calidad de vida, no para hacer ricos a un grupo mientras nos tiran las migajas. Vota sin miedo, que sólo Dios y Tú saben cuál es la mejor decisión para Todos los Venezolanos. El Lunes 15 será el día de la reconciliación. Amén.