¿De
qué ha servido un líder para mejorar los temas económicos, sociales y políticos
del país? Me parece que está a la vista de cualquiera que se haga llamar
venezolano que no es precisamente lo que necesitamos. Oficialista o detractor,
militar o civil, joven o adulto, hombre o mujer, científico o empírico, gocho u
oriental; sabe que un personaje a seguir no es exactamente lo que solucionará
el problema innegable que hunde a la sociedad venezolana. Si fuera esa la
solución, la Venezuela de hoy mostraría índices de desarrollo crecientes y un
mínimo de oposición ya que liderazgo es lo que ha sobrado durante el
“Chavismo”.
Es
muy cierto que el bateador designado por el nuevo participante de la Serie del
Caribe está fallo de esta habilidad, pero es sólo una más de las carencias que
tiene el personaje para manejar un Estado, no ha podido controlar el ascenso
exponencial de la inflación, aun manteniendo los precios del barril de petróleo
en sus máximos históricos; después de decenas de planes contra la inseguridad intentados,
el flagelo continúa cada vez con mayor agudeza; y su “falta de liderazgo” ha
llenado su entorno de rumores negativos respecto a la poca autoridad que ejerce
sobre los brazos políticos del régimen.
Hablo
del tema en un momento como éste, puesto que los estudiantes como propulsores
del estallido social que mañana cumple tres semanas, no están a la espera de un
líder para mantener sus peticiones, de allí que no causan efecto alguno las
críticas destructivas a Henrique Capriles, ni calmó las calles el
encarcelamiento ilegal de Leopoldo López, o mucho menos frenan al pueblo las
amenazas a María Corina Machado, Henry Falcón, o al nuevo héroe el General
Angel Vivas; para infortunio del régimen, todo esto se convierte en razones
adicionales para continuar pidiendo el fin de un intento mil veces fracasado de
dictadura.
El
líder de esta causa no es más que cada uno de los que estamos en contra de la
opresión, del desabastecimiento (que venga del acaparamiento o de la
paralización de la producción, sigue siendo mal control del estado), de la
inflación que ataca a todo el que maneja el golpeado Bolívar como instrumento
monetario, de las balas que no preguntan a qué partido político perteneces
antes de entrar en tu cuerpo, de los que estamos en contra de una educación adoctrinada
con una historia reescrita y resaltada sobre las ciencias que ayudan en el
desarrollo de una nación. Los únicos que no son líderes aquí, son los homicidas
(Intelectuales y materiales) que bajo el cobijo de la ley teñida de rojo
sangre, fungen de amos quitando vidas sin remordimiento para eliminar la
amenaza ciudadana que clama por un país mejor, ese del que nos alejamos cada
día más.
Los
hechos mismos nos están enseñando nuestros errores electorales del pasado, como
invité en mi nota “Voto por él porque sí!”, nuestra cultura electoral debe ser
redirigida a evaluar al administrador de recursos, al diplomático aventajado,
al analista financiero, y muy importante, al filántropo nacionalista. El día
que busquemos estas características en un gobernante y dejemos de buscar al
“Líder”, Venezuela será otra.
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