lunes, 24 de febrero de 2014

¿Quién dijo que lo que necesitamos es un líder?

            ¿De qué ha servido un líder para mejorar los temas económicos, sociales y políticos del país? Me parece que está a la vista de cualquiera que se haga llamar venezolano que no es precisamente lo que necesitamos. Oficialista o detractor, militar o civil, joven o adulto, hombre o mujer, científico o empírico, gocho u oriental; sabe que un personaje a seguir no es exactamente lo que solucionará el problema innegable que hunde a la sociedad venezolana. Si fuera esa la solución, la Venezuela de hoy mostraría índices de desarrollo crecientes y un mínimo de oposición ya que liderazgo es lo que ha sobrado durante el “Chavismo”.
            Es muy cierto que el bateador designado por el nuevo participante de la Serie del Caribe está fallo de esta habilidad, pero es sólo una más de las carencias que tiene el personaje para manejar un Estado, no ha podido controlar el ascenso exponencial de la inflación, aun manteniendo los precios del barril de petróleo en sus máximos históricos; después de decenas de planes contra la inseguridad intentados, el flagelo continúa cada vez con mayor agudeza; y su “falta de liderazgo” ha llenado su entorno de rumores negativos respecto a la poca autoridad que ejerce sobre los brazos políticos del régimen.
            Hablo del tema en un momento como éste, puesto que los estudiantes como propulsores del estallido social que mañana cumple tres semanas, no están a la espera de un líder para mantener sus peticiones, de allí que no causan efecto alguno las críticas destructivas a Henrique Capriles, ni calmó las calles el encarcelamiento ilegal de Leopoldo López, o mucho menos frenan al pueblo las amenazas a María Corina Machado, Henry Falcón, o al nuevo héroe el General Angel Vivas; para infortunio del régimen, todo esto se convierte en razones adicionales para continuar pidiendo el fin de un intento mil veces fracasado de dictadura.
            El líder de esta causa no es más que cada uno de los que estamos en contra de la opresión, del desabastecimiento (que venga del acaparamiento o de la paralización de la producción, sigue siendo mal control del estado), de la inflación que ataca a todo el que maneja el golpeado Bolívar como instrumento monetario, de las balas que no preguntan a qué partido político perteneces antes de entrar en tu cuerpo, de los que estamos en contra de una educación adoctrinada con una historia reescrita y resaltada sobre las ciencias que ayudan en el desarrollo de una nación. Los únicos que no son líderes aquí, son los homicidas (Intelectuales y materiales) que bajo el cobijo de la ley teñida de rojo sangre, fungen de amos quitando vidas sin remordimiento para eliminar la amenaza ciudadana que clama por un país mejor, ese del que nos alejamos cada día más.
            Los hechos mismos nos están enseñando nuestros errores electorales del pasado, como invité en mi nota “Voto por él porque sí!”, nuestra cultura electoral debe ser redirigida a evaluar al administrador de recursos, al diplomático aventajado, al analista financiero, y muy importante, al filántropo nacionalista. El día que busquemos estas características en un gobernante y dejemos de buscar al “Líder”, Venezuela será otra.

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