Recuerdo
bien el comienzo de toda esta pesadilla, a pesar de haber pasado ya casi 17
años de aquel anuncio; yo contaba apenas 15 años, era estudiante de
bachillerato, y hasta entonces no tomaba muy en serio el tema político, pues no
sentía que afectara nuestro día a día. No habíamos vivido situaciones
difíciles, sin embargo, comenzaba a entender cómo las decisiones de los
gobernantes afectaban la macroeconomía y el tema de inversión en
infraestructura, ramo en el cual mi papá ha sido empleado desde que obtuvo su
grado de Ingeniero Civil en 1975. En aquel anuncio, un hombre que fue portada
por un día, por haber dirigido un Golpe de Estado confeso (aunque fallido),
donde asesinaron decenas de venezolanos trabajadores e inocentes, recibía un
indulto presidencial para salir de prisión sin haber cumplido si quiera la
mitad de su condena por los delitos cometidos. El noble pueblo venezolano no
atendió el peligro de aquel anuncio, que luego se transformó en una candidatura
presidencial apoyada por la mayoría de la población, identificada con el
populismo de aquel hombre que salió de la clase trabajadora, hablando el mismo
léxico del ciudadano de a pie, y contando sus anécdotas sabaneras en las
alocuciones que anteriormente acostumbrábamos escuchar con discursos diseñados
con sutil cuidado verbal.
No tardó en salir la retórica de estudiosos de la política de aquella época,
explicando el por qué sería un grave error aupar aquella candidatura de un
personaje tan manchado y que proyectaba un comunismo impensable en la poderosa
y rica Venezuela. Pero ya era muy tarde, el pueblo en su nobleza había cumplido
el ciclo de la bonanza económica y mostraba signos de cansancio por la
corrupción que alimentaba por debajo de la mesa los intereses personales de
quienes gobernaban. Estas advertencias (algunas no escuchadas, y otras no
creíbles), hablaban de planes de represión a una inminente oposición política,
de destrucción del aparato productivo nacional, de cercanía ideológica con
países comunistas, de controles administrativos de divisas, de una evolutiva
división social, de controles gubernamentales para la distribución de
alimentos e insumos de la cesta básica, de silenciar los medios de
comunicación, de ruptura en relaciones comerciales con países desarrollados y
demócratas, entre muchas otras advertencias que imaginábamos imposibles y hoy
leemos en este recuento lamentándonos de haberlo permitido.
Luego de ver los ataques represivos de estos últimos días, no entendemos cómo
llegamos aquí. Hemos pasado 15 de los 15 años del “Socialismo del Siglo XXI”
manifestando descontento, mientras los afectos al régimen radicalizan su
defensa con armas suministradas por el mismo régimen, quien les cubre sus actos
de corte fascista (Pues sólo ejerce el fascismo quien tiene el poder),
acobijándolos con la benevolencia de un estado dueño de las instituciones que
deben ser independientes, pero que reciben órdenes directas de personajes que
un día fungen cómo jefes del poder Judicial, otro día como jefe del Ejecutivo,
y otro como jefe del Legislativo, de manera tan pública que causa indignación
en las víctimas de los hechos que ellos defienden.
Cada día se hacen más fuertes y notorios estos flagelos, el gobierno persigue
al inversionista y protege la economía informal, conoce las altas tasas de
desempleo y hace convenios internacionales donde debe aceptar mano de obra
extranjera en nuestro país, vemos en la calle colectivos armados bajo la venia
del gobierno, funcionarios de la FANB compartiendo su vehículo motorizado con
miembros de estos colectivos (portando armas de guerra), las diferentes fuerzas
públicas reprimen manifestaciones pacíficas con armas de fuego, la mayoría de
los medios de comunicación viven para publicitar al régimen, y los que no se
han dejado comprar silencian con absoluta complicidad los abusos que suceden en
las calles de todo el país, persecución y exclusión a quien expresa su
descontento, ofensas y amenazas constantes de los gobernantes al pueblo
disidente, y un millón de características básicas de una dictadura trasnochada
que no han podido alcanzar en su totalidad en esta década y media de malas
decisiones.
Para los que somos demócratas de convicción, se nos hace obvio pensar que el
salto dado en el rumbo de Venezuela ha sido hacia una dictadura Castro-comunista,
tanto por la represión al pueblo, como por las malas decisiones administrativas
que han quebrado abruptamente la economía nacional. Sin embargo, el término
“Dictadura” también podría quedarse corto, si comparamos este desgobierno con
la presidencia de Marcos Pérez Jiménez, donde la infraestructura vial,
hospitalaria y educativa creció a tal escala que es de la que gozamos hoy en
día, o con el régimen de Franco en España a quien sus filas militares no
desobedecían sus decisiones por radicales que fueran, incluso, con la actual
Bielorrusia de Lukashenko que en su autoritarismo brutal, ha desarrollado
tecnología que ha vendido en una relación ganar-ganar a Venezuela, tomando en
cuenta que dicho ganar-ganar es para Bielorrusia-Bielorrusia. Entonces en qué queda
este régimen autoritario sin autoridad, pues públicamente es el presidente del
partido político de turno quien da órdenes a instituciones, al alto mando
militar, a gobernadores, sin mencionar los rumores de órdenes al propio
“Dictador del siglo XXI”.
Desde la lástima debo recomendar al “Dictador” que acepte su derrota, su
derrota a sí mismo, pues aún tiene en duda su propia nacionalidad, su
incapacidad para solventar los problemas del país dan fe de su derrota
profesional, su obediencia a otras entidades (criollas y extranjeras) son
prueba de su derrota política, y el pueblo entero en la calle no es más que la
total derrota en su gestión. Suerte me queda desearle en sus futuras tareas de
vida, pero acepte la derrota ya.
La mejor pintura que he leido sobre la terrible situacion que hemos vivido en los ultimos quince años, hasta los momentos solo nos queda la esperanza de la actuacion de estos jovenes que como el que escribe tienen la oportunidad con su juventud e inteligencia rescatar del naufragio total al cual han encaminado por senderos suicidas a nuestra querida patria.
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