En estos
tiempos electorales, se observa como la duda y la indecisión se adueñan de
muchos electores, que no tienen una tendencia política definida, no son
partidarios de ningún candidato en particular, y/o sienten que las decisiones
políticas no les afectan directamente. Para éstas personas, resulta difícil
compartir los puntos de vista radicales de las diferentes partes de la
contienda. De allí, surge la famosa abstención y la desconfianza hacia las
recomendaciones de quienes sí tienen definida su intención de voto. De esta
manera, es necesario plantear escenarios objetivos para que ellos tomen sus
propias decisiones, ya que al final, la decisión electoral sí les afecta
directamente. Para esto, se me hace oportuno recordar las miles de veces que
los políticos (de todos los bandos), mencionan que los venezolanos somos una
familia, por lo tanto, es pertinente transpolar la situación país al hogar. Me
refiero a que imaginemos al gobierno que queremos, como la situación global que
queremos en nuestro propio hogar: Pensemos por un momento que nuestra casa es
el país, y los que allí habitamos obviamente seríamos la población. De ésta
manera, tenemos nuestro espacio físico donde se deben generar reglas de
convivencia, métodos de economía para subsistir, modelos de autoridad, etc.
Quién debe
gobernar la casa? Comúnmente sería el Padre o la Madre, que de acuerdo al
respeto obtenido tanto por su autoridad como por sus métodos (Cariño para su
esposa e hijos, buen manejo de la economía del hogar, etc.), puede exigir
comportamientos específicos y la disciplina necesaria para que la familia lleve
un rumbo ideal. Las normas de la casa
serían la relación con la Constitución y las leyes en el caso País, todos
tienen derecho a trabajar, a opinar, a la alimentación, salud, bienestar (Cama,
baño, servicios de agua, luz, teléfono, etc.), asimismo, tienen el deber de
trabajar para dar aportes económicos que se inviertan en las reparaciones de la
casa, realizar las compras de alimento, pagar servicios, realizar actividades
sociales como salir a cine, al teatro, a reuniones, y del dinero restante,
diversificar la economía del hogar invirtiendo en negocios familiares para
mayores ingresos, cambiar la casa por una mejor, adquirir nuevos bienes como vehículos,
inmuebles, realizar viajes, es decir, mejorar la calidad de vida. En el caso de
los hijos menores, que no tienen edad para trabajar, deben estudiar y
prepararse según lo que quieran para su futuro, cuando deberán realizar los
aportes necesarios y desarrollar a su vez una independencia económica para
formar una nueva familia, no es recomendable tampoco imponerles a los hijos lo
que deben estudiar, pues la historia ha demostrado que terminan fracasados y
frustrados.
Es muy
importante y evidente querer un papá que promueva la unión entre los miembros
de la familia, las buenas relaciones entre sí, con el fin de llevar una vida
sana. Esto se logra realizando actividades juntos, escuchando a cada uno de los
miembros de la familia y profesando amor.
Es así como
analizando el escenario actual, según mi humilde punto de vista, vemos en el
País llamado “Hogar” a un papá que elimina la opción de trabajo de los miembros
de la familia, obligándolos a trabajar para él, a vestir como él quiere y
exigiendo una idolatría a sí mismo. Un papá que desconoce a los hijos que no
piensan igual que él, insultándolos y castigándolos severamente por pensar
diferente. Un papá que utiliza el dinero aportado por todos los miembros de la
familia para regalar carros a la vecina viuda, apartamentos al vecino borracho,
y regalando las propias frutas del patio de la casa al vecino que le da
consejos sobre el manejo de la familia (Aún cuando contradictoriamente éste
tiene un hogar destruido y miserable). Todo esto sucede, mientras la familia
tiene hijos sin estudio y sin trabajo, su casa tiene averías en las tuberías,
fallas en el suministro de comida, paredes agrietadas, cables eléctricos
comidos por los roedores, etc.
La cosa no
termina allí, este papá ha empeñado gran parte de las frutas del patio de la
casa, incluso comprometiendo la producción de sus árboles hasta dentro de 30
años, a cambio de dinero rápido para comprar jugos de fruta preparados por los
vecinos, costear regalos para agradar a otros vecinos, atender emergencias de
salud que se han presentado en la familia por no tener un seguro médico, e
invertir en su imagen como el mejor papá de la cuadra, la otra parte de las
frutas, está dejando de venderlas al vecino de la esquina que tiene buena
capacidad de pago y no debe invertir tanto para despachárselas, por vendérselas
a otro cliente en otra ciudad, aun cuando los costos por flete se le
incrementen, todo por la envidia que le tiene al vecino de la esquina por tener
una casa bonita; tan bonita es la casa de dicho vecino, que hasta los hijos del
papá autoritario gustan de ir a jugar allí siempre que tienen oportunidad.
Se pueden
derivar muchos análisis en este contexto, sin embargo invito a que imaginemos
esta situación en cada uno de nosotros y concluyamos en nuestro interior la
situación que más conviene a nuestro hogar, para luego tomar ese pensamiento y
evaluar cual de los candidatos a gobernantes de nuestro hogar llamado
Venezuela, nos ofrece esa paz, esa armonía y esa calidad de vida que tanto
deseamos. Es nuestro deber Votar por él!
Nuevamente
según mi punto de vista, el actual papá lo único que está logrando, es que venga
otro papá y se adueñe de su esposa e hijos.
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