jueves, 13 de septiembre de 2012

El País llamado "Hogar"


En estos tiempos electorales, se observa como la duda y la indecisión se adueñan de muchos electores, que no tienen una tendencia política definida, no son partidarios de ningún candidato en particular, y/o sienten que las decisiones políticas no les afectan directamente. Para éstas personas, resulta difícil compartir los puntos de vista radicales de las diferentes partes de la contienda. De allí, surge la famosa abstención y la desconfianza hacia las recomendaciones de quienes sí tienen definida su intención de voto. De esta manera, es necesario plantear escenarios objetivos para que ellos tomen sus propias decisiones, ya que al final, la decisión electoral sí les afecta directamente. Para esto, se me hace oportuno recordar las miles de veces que los políticos (de todos los bandos), mencionan que los venezolanos somos una familia, por lo tanto, es pertinente transpolar la situación país al hogar. Me refiero a que imaginemos al gobierno que queremos, como la situación global que queremos en nuestro propio hogar: Pensemos por un momento que nuestra casa es el país, y los que allí habitamos obviamente seríamos la población. De ésta manera, tenemos nuestro espacio físico donde se deben generar reglas de convivencia, métodos de economía para subsistir, modelos de autoridad, etc.
Quién debe gobernar la casa? Comúnmente sería el Padre o la Madre, que de acuerdo al respeto obtenido tanto por su autoridad como por sus métodos (Cariño para su esposa e hijos, buen manejo de la economía del hogar, etc.), puede exigir comportamientos específicos y la disciplina necesaria para que la familia lleve un rumbo ideal.  Las normas de la casa serían la relación con la Constitución y las leyes en el caso País, todos tienen derecho a trabajar, a opinar, a la alimentación, salud, bienestar (Cama, baño, servicios de agua, luz, teléfono, etc.), asimismo, tienen el deber de trabajar para dar aportes económicos que se inviertan en las reparaciones de la casa, realizar las compras de alimento, pagar servicios, realizar actividades sociales como salir a cine, al teatro, a reuniones, y del dinero restante, diversificar la economía del hogar invirtiendo en negocios familiares para mayores ingresos, cambiar la casa por una mejor, adquirir nuevos bienes como vehículos, inmuebles, realizar viajes, es decir, mejorar la calidad de vida. En el caso de los hijos menores, que no tienen edad para trabajar, deben estudiar y prepararse según lo que quieran para su futuro, cuando deberán realizar los aportes necesarios y desarrollar a su vez una independencia económica para formar una nueva familia, no es recomendable tampoco imponerles a los hijos lo que deben estudiar, pues la historia ha demostrado que terminan fracasados y frustrados.
Es muy importante y evidente querer un papá que promueva la unión entre los miembros de la familia, las buenas relaciones entre sí, con el fin de llevar una vida sana. Esto se logra realizando actividades juntos, escuchando a cada uno de los miembros de la familia y profesando amor.
Es así como analizando el escenario actual, según mi humilde punto de vista, vemos en el País llamado “Hogar” a un papá que elimina la opción de trabajo de los miembros de la familia, obligándolos a trabajar para él, a vestir como él quiere y exigiendo una idolatría a sí mismo. Un papá que desconoce a los hijos que no piensan igual que él, insultándolos y castigándolos severamente por pensar diferente. Un papá que utiliza el dinero aportado por todos los miembros de la familia para regalar carros a la vecina viuda, apartamentos al vecino borracho, y regalando las propias frutas del patio de la casa al vecino que le da consejos sobre el manejo de la familia (Aún cuando contradictoriamente éste tiene un hogar destruido y miserable). Todo esto sucede, mientras la familia tiene hijos sin estudio y sin trabajo, su casa tiene averías en las tuberías, fallas en el suministro de comida, paredes agrietadas, cables eléctricos comidos por los roedores, etc.
La cosa no termina allí, este papá ha empeñado gran parte de las frutas del patio de la casa, incluso comprometiendo la producción de sus árboles hasta dentro de 30 años, a cambio de dinero rápido para comprar jugos de fruta preparados por los vecinos, costear regalos para agradar a otros vecinos, atender emergencias de salud que se han presentado en la familia por no tener un seguro médico, e invertir en su imagen como el mejor papá de la cuadra, la otra parte de las frutas, está dejando de venderlas al vecino de la esquina que tiene buena capacidad de pago y no debe invertir tanto para despachárselas, por vendérselas a otro cliente en otra ciudad, aun cuando los costos por flete se le incrementen, todo por la envidia que le tiene al vecino de la esquina por tener una casa bonita; tan bonita es la casa de dicho vecino, que hasta los hijos del papá autoritario gustan de ir a jugar allí siempre que tienen oportunidad.
Se pueden derivar muchos análisis en este contexto, sin embargo invito a que imaginemos esta situación en cada uno de nosotros y concluyamos en nuestro interior la situación que más conviene a nuestro hogar, para luego tomar ese pensamiento y evaluar cual de los candidatos a gobernantes de nuestro hogar llamado Venezuela, nos ofrece esa paz, esa armonía y esa calidad de vida que tanto deseamos. Es nuestro deber Votar por él!
Nuevamente según mi punto de vista, el actual papá lo único que está logrando, es que venga otro papá y se adueñe de su esposa e hijos.

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