jueves, 19 de noviembre de 2015

Sobredosis en el régimen

Desde los primeros días del régimen chavista, cuando se hizo pública y notoria la cercanía del entonces mandatario nacional con las fuerzas armadas revolucionarias de Colombia (FARC), ya se suponían cuáles eran las actividades comerciales de los altos jerarcas del gobierno. No es casualidad, que desde aquel momento hasta el presente, hayan surgido tantos rumores y denuncias de casos de narcotráfico donde se ven implicados altos funcionarios del régimen ahora madurista (madurista solo por el nombre de la fachada).
Para reforzar esta suposición, el ex presidente Chávez en el año 2005 acusó a la DEA de espionaje, poniendo fin a los proyectos antidrogas financiados por Estados Unidos, y convirtiendo de esta manera al territorio venezolano en zona libre de agentes antinarcóticos internacionales, dejando la labor de vigilancia a las fuerzas armadas nacionales que para el momento ya estaban involucradas en sospechas de narcotráfico con la muerte del periodista Mauro Marcano y las crecientes incautaciones de droga que transitaba por el territorio. Pero no fue hasta el año 2008, que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC por sus siglas en inglés: Office of Foreign Assests Control) anunció sanciones contra Hugo Carvajal Barrios, director de inteligencia militar en ese entonces y actual candidato a la Asamblea Nacional por el Estado Monagas, además de otros personajes de las fuerzas armadas altamente vinculados con el proyecto chavista como lo son Henry Rangel Silva y Ramón Rodríguez Chacín, presuntamente por ser contactos con las FARC para intercambio de drogas por armas. Es necesario recordar que Carvajal fue detenido en la Isla de Aruba el año pasado por solicitud de la DEA y liberado por negociación del gobierno venezolano con las autoridades de la Isla.
En el corto tiempo se siguieron sumando sanciones de mismo organismo contra Cliver Alcalá Cordones, Freddy Bernal, Ramón Madriz Moreno y Amílcar Figueroa Salazar por las mismas razones, con base en información encontrada en el portátil de Raúl Reyes. Y sumado a ello, surgieron nuevos casos, como la deserción y posterior declaración del ex Juez Eladio Aponte Aponte, la detención de Walid Makled, la narco-avioneta en Punto Fijo, el avión de Air France, y la reciente colaboración de Leamsy Salazar, entre mucho otros hechos conocidos y seguramente aún más sin conocer, donde el común denominador es la información de participación del alto mando militar y numerosos miembros del gobierno en actividades ilícitas que van desde comisiones por contratos de obras públicas, hasta narcotráfico.
El secreto de moda hoy, es la detención de los sobrinos de Cilia Flores en Haití y su sucesivo traslado a Nueva York para ser enjuiciados por intento de incursión de cocaína a los Estados Unidos. Este hecho, además de inmoral y por bastante ilícito, sirve para apreciar el nivel de degradación de los representantes del régimen y de los poderes visiblemente entregados a un estado corrupto. Solo hablando de este caso en particular, no es ni comparable a las razones por las que enjuiciaron al ex presidente Carlos Andrés Pérez, y una semana después del hecho, aun no se ha levantado investigación alguna por parte del poder judicial, es más, ni se ha hecho mención del mismo en el poder judicial venezolano.
Para empeorar la situación, los pocos comentarios emitidos por actores del régimen acerca del caso, han sido para defender a los presuntos narcotraficantes. Por ejemplo, el presidente de la Asamblea Nacional, es su calidad de militar, legislador, coordinador, gobernante, periodista, juez, empresario, presentador de televisión, entre otras, opinó acerca del caso diciendo que los jóvenes fueron secuestrados por la DEA, aceptado además que uno de ellos “sí es sobrino” de la primera combatiente. El también presentador de televisión Mario Silva también habló de “los muchachos”, así como su colega Winston Vallenilla que invitó a apoyar a estos “hijos de la patria”. El diputado Elvis Amoroso manifestó que este hecho le puede suceder a cualquier y que por lo tanto se debe apoyar a la familia presidencial en el hecho, y otros como Jacqueline Faría, Miguel Pérez Pirela y Fidel Madroñero manifiestan que el hecho es solo basado en supuestos. Es decir, en ninguno de los casos se escuchó una voz de repudio a la actividad de tráfico de drogas, ni mucho menos al particular que un sobrino y un ahijado de la pareja presidencial estuvieran traficando personalmente narcóticos.
La única conclusión posible y razonable a este hecho es que debemos dar lo que esté a nuestro alcance para convertir de nuevo la moral de nuestra sociedad, en una moral que repudie y sancione los actos ilícitos vengan de donde vengan y apoye a los ciudadanos de bien, pues hoy vivimos alegremente todo lo contrario, incentivado por un puñado de corruptos que creen ejercer el poder. Cuando digo “creen ejercer”, es porque en cualquier democracia el verdadero poder está en el ciudadano, y los venezolanos aún tenemos la oportunidad de lograr con nuestra participación la recuperación de la moral ciudadana, la independencia de los poderes y el progreso de una Venezuela ajena a las actividades ilícitas que vemos hoy a diario.

El momento debió haber sido hace ya más de una década, pero nunca es tarde, con la principal riqueza de Venezuela, su gente, podemos rehabilitar la moral ciudadana de esta sobredosis de corrupción, y ahora de narcotráfico en que han sumido a nuestra patria. El cambio está en cada uno de nosotros.

martes, 29 de septiembre de 2015

Cúcuta a lo lejos

Recuerdo con nostalgia aquellos sábados, en que mi papa nos despertaba temprano en la mañana para salir a la ciudad de Cúcuta, la primera urbe del país hermano que en aquel entonces estaba a una hora de distancia de mi natal San Cristóbal. Supongo que otras personas tendrán recuerdos de tiempos mejores, pero los míos rondan el año 1990, cuando aún estaba en mi primera década de vida, y afortunadamente para el niño que yo era, los viajes a Cúcuta eran sinónimo de ropa y juguetes nuevos, sabores diferentes, un día de familia y compras. Entiendo perfectamente que incluso en aquel momento, muchos no podían darse ese “lujo”, pero sin ánimos de caer en diatribas llenas de resentimiento, aquello no era un lujo para una familia clase media de trabajadores; no era muy complicado a pesar de mi corta edad calcular los precios en Bolívares (de los que eran realmente fuertes), pues sólo le quitaba un cero o “rodaba la coma” un decimal al precio del artículo. 10 pesos te daban por un Bolívar, lo que hacía sentir una especie de abundancia que era producto de la fortaleza de nuestra moneda para ese momento.
En aquel momento se vivía en Cúcuta lo que queremos internalizar ahora los venezolanos, acerca de convertir las dificultades en oportunidades, pues si los venezolanos queríamos un artículo que no se encontraba en el mercado, ellos lo inventaban, al punto que se escuchaba decir de manera jocosa que “los colombianos no han hecho a Jesucristo porque no lo han visto”. El colombiano, muy a pesar de que vivía momentos de inseguridad, guerrillas, narcotráfico, y demás flagelos que desembocaban en una pobreza preocupante, siempre tenía una buena cara para el venezolano como cliente.
Con el pasar de los años, nos fuimos comportando cada vez más como el que gana un premio de lotería y lo derrocha en compras tontas. Cuando Venezuela nacionalizó el petróleo, hecho que data del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez por cierto, la riqueza se podía ver, oler, sentir; como me manifestó un ciudadano Español en un encuentro fortuito hace un par de años: “Yo estuve en Venezuela por los años 70, cuando el dinero corría en ríos por la calle”. Pero la historia siempre queda atrás, condenada al riesgo de ser manipulada por quien la cuente.
Si bien la historia de Venezuela está siendo manipulada por una pandilla de nuevos ricos para mantener el legado de corrupción y desfalco a la nación, la realidad de Colombia quiere ahora ser tapada con una nueva artimaña política de quinta. Pero es tarde, quienes vivimos cerca de la frontera hemos podido ver cuánto se ha alejado Cúcuta de nuestra vista.
En la época que comenté al comienzo, recorrer los cerca de 60 Km que separan a San Cristóbal de San José de Cúcuta tomaba alrededor de una hora, pues la topografía Andina siempre ha sido factor de retraso en tan corta distancia. Hoy en día, después de numerosos proyectos de mejora en dicha vía, la que dice ser la frontera económicamente más activa de Latinoamérica, se encuentra en el peor estado físico de su historia, lo que transforma el trayecto en un viaje de mínimo 2,5 horas de deterioro al vehículo que se utilice.
A dicha distancia se suma el innegable desarrollo del estado colombiano, desarrollo en lo económico, en la seguridad, en lo social, en infraestructura; que contrastado con el brutal deterioro que sufre Venezuela causado por la hecatombe chavista, amplía la brecha de distancia entre estos pueblos hermanos.
No siendo esto suficiente, la manipulación comunicacional del régimen en su desvarío desesperado, ha utilizado un hecho terrorista cotidiano, como el ataque a unos efectivos en la ciudad fronteriza de San Antonio del Táchira, como coartada perfecta para decretar estado de excepción y cierre en toda la frontera colombo-venezolana. Cuando hablo de “hecho terrorista cotidiano”, hago referencia al riesgo cotidiano que vivimos todos los venezolanos con la delincuencia desbordada, que no es secreto para el régimen al ver que han realizado más de quince intentos infructuosos de planes nacionales para la seguridad en papel, pero los delincuentes cuentan sospechosamente con armamento de guerra y una autopista de impunidad. Entonces el cierre de la frontera, que ahora regula la entrada y salida de ciudadanos a través de ella, suena más a circo y a una acción castrista que se hubiera llevado a cabo en Cuba de no ser una isla. Este hecho multiplica la distancia con que vemos ahora los sancristobalenses a la capital del Departamento Norte de Santander, que debería comenzar a ser vista hoy en día con el telescopio del criterio objetivo.
Hoy está en el tapete la noticia de prohibición por parte del gobierno de Venezuela de transmisión de canales de televisión colombianos por las cableras privadas, unos kilómetros más para el gran boquete ya descrito, y un avance en el aislamiento total de la nación.

Esta referencia es mi vivencia, invito a los hermanos zulianos a analizar la distancia a Maicao, o los llaneros a Arauca, para que determinen cómo nos han ido alejando de nuestra vista el desarrollo, en tiempo, distancia, libertad e incluso en opinión. Entendamos ya que el problema no está en otro lugar, ni en otras personas, el problema es interno, y tomando nuestra responsabilidad por el lado correcto, utilicemos estos análisis para decidir y guiar de manera pacífica y democrática nuestro país al norte que queremos.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Todos con Leopoldo. ¡Todos!

A propósito de la inevitable preocupación que sentimos todos los venezolanos por la sentencia dictada a Leopoldo López el pasado Jueves, algunas reflexiones nos ayudarán a visualizar los errores en este hecho, y por qué la absolución del mismo representa la libertad de Venezuela. En primer lugar debo decir que aun cuando quisiera escribir algunas de estas cartas abiertas a personajes involucrados en la mencionada aberración jurídica, en este momento no lo encuentro útil, pues ya estoy dudando hasta de la capacidad de lectura y entendimiento de estos personajes. Por tanto, apelo al sentido común de las millones de víctimas de esta farsa socialista que cada día están abriendo más sus ojos y tienen hoy la popularidad del régimen en sus niveles más bajos.
         Hablo de ”la inevitable preocupación que sentimos todos los venezolanos”, porque es visible la preocupación que también tienen los aliados políticos del régimen, dando declaraciones y opinando enfurecidos por las reacciones del mundo justo, del mundo pacífico, del mundo demócrata; lo que hace ver que la condena es absolutamente política. Adicional a ello, dejan ver entre costuras su enorme envidia al líder opositor, pues al ver que los ojos del mundo están en el caso, opinan por los medios públicos para hacerse de un poco de notoriedad (infructuosamente). Bien puedo mencionar a una ministra, que no se ve haciendo referencia de los miles de privados de libertad que viven y mueren en las peores condiciones de hacinamiento en el sobresaturado sistema penitenciario de Venezuela, ni de las crecientes bandas criminales que operan entre las paredes de estos recintos, ni de cualquier otro de los muchos problemas que crecen día a día en los asuntos penitenciarios que ella dirige; sin embargo se le ve hablando con mucha seguridad pero sin fundamento de una supuesta sentencia más grave que debería tener el líder opositor. Allí me surge la duda de si ella tuvo información del juicio que no quisieron hacer público y por eso las declaraciones, nunca lo sabremos.
El mismo caso se repite con otro vocero del partido de gobierno, una persona que busca opinar siempre en temas de interés nacional con tonos de burla y odio, pero siempre queda relegado en los ecos de sus salas vacías. De este señor no hay mucho que decir, solo que sus discursos no necesitan ser revisados por expertos en lingüística para descifrar el odio y el resentimiento inmerso en ellos. Otros tantos se han expresado respecto al tema, como la candidata oficialista a la asamblea nacional que irónicamente ordenó de manera pública la confrontación con quienes apoyaban una sentencia absolutoria a las afueras del palacio de justicia, al igual que lo hizo un gobernador oficialista el año pasado, y a ninguno se le ha levantado cargo alguno por ello. Evoco estos hechos, ya que son las supuestas razones por las que condenaron a Leopoldo.
Entre tantas reflexiones que tengo hacia la ahora famosa jueza Barreiros, solo pondré sobre el tapete mi asombro por su paso desde el total desconocimiento público, hacia las sombras de la más oscura clandestinidad, pues cualquier profesional que se enorgullezca de sus labores y logros, desea el reconocimiento en su medio, cosa de la que obviamente ella no goza. Solo dos fotos, su silencio y un juicio sin derecho a testigos ni pruebas por parte de la defensa que terminó en una sentencia forzada, es lo que la dan a conocer hoy en día, y por supuesto, los rumores del precio de su decisión. Es sabido que mientras no haya claridad y sustento en dicha decisión, no podrá tener otro destino que los rumores de pasillo. Y volviendo al tema de la clandestinidad, me asombra que en el mundo globalizado que tenemos hoy, haya decidido ese camino aun sabiendo que no habrá lugar en el mundo donde no vaya a ser señalada. Este hecho confirma por incontable vez, el mal rumbo que tomaron nuestras instituciones.
Otro punto de reflexión es una vez más el papel de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, como institución autónoma administradora del lugar de reclusión del valiente Sr. López, un ciudadano civil, juzgado en un tribunal civil, pero condenado sin pruebas a pasar casi tres lustros en sus instalaciones. No me explico donde está la autonomía con que este recinto debería pronunciarse ante este hecho, ni ante los muchos hechos que vivimos a diario en los que como institución protectora de la patria deberían haber actuado. Esto sin ahondar en las violaciones de derechos humanos por parte de los custodios del lugar que la defensa de Leopoldo ha denunciado.
También quiero recordar que de este caso surgió de parte del Presidente de la República y del Presidente de la Asamblea Nacional el supuesto conocimiento de un plan para asesinar al líder de Voluntad Popular, y de eso tampoco se ha llevado a cabo investigación alguna.
Otro punto de peso aquí, ha sido el pronunciamiento de instituciones y gobernantes de otros países acerca del caso, donde las respuestas han sido feroces ataques verbales de actores políticos del régimen, lo que supone nuevamente que es un caso netamente político, pero además secreto, y negado a cualquier tipo de observación externa. Entonces, ¿Qué esconden?
        Como última reflexión, no queda duda del liderazgo de Leopoldo López, que con su valor, fortaleza y ejemplo ciudadano, se convierte en el venezolano más importante del momento, tanto para quienes lo fustigan por saber el peso de su palabra, como para quienes hoy exigimos a la comunidad internacional se pronuncie y haga valer la letra de los tratados internacionales en materia de derechos humanos a los que Venezuela está adscrita, y así lograr avanzar en el camino hacia la libertad de Leopoldo, de todos los demás presos políticos, de los millones de venezolanos que estamos presos en la escasez, inseguridad y la persecución, y la no menos importante, la libertad de nuestras instituciones.
            Por eso, hoy más que nunca, ¡Todos con Leopoldo!

miércoles, 19 de agosto de 2015

Ese tal quibo

A pesar de la pérdida en nuestra capacidad de asombro, ver el patriotismo actual del ocupante de Miraflores por el tema del Esequibo genera entre otras cosas eso, asombro, más aun al saber que el mismo personaje fue canciller de la República (sin méritos obviamente) por más de 6 años, tiempo durante el cual no se le escuchó al menos pronunciar el nombre de dicho territorio. Lo mencionado dista de las intenciones manifestadas por diversos personajes de la vida política de nuestro país, pero que no comulgan con la ideología destructiva llamada chavismo, tal es el caso de María Corina Machado, quien en diferentes ocasiones intentó llevar el tema al hemiciclo de la Asamblea Nacional, siendo ignorada y por siempre tildada de antipatriota. Sería entonces oportuno preguntar, ¿qué es para ellos el patriotismo?
Para los que recibimos educación primaria sin adoctrinamiento, conocimos ese territorio en los libros de historia como el “Territorio en reclamación”, dibujado siempre en los mapas con franjas y nunca sido tomado en cuenta para las actividades administrativas o sociales de la nación, de hecho, la última acción gubernamental (pública) acerca de dicho territorio parece ser el tratado de Ginebra de 1966, que mantiene la disputa de manera diplomática con árbitros de las naciones unidas, sin embargo, el estado ha sido conocedor de las decisiones de Guyana de intervenir administrativamente el territorio desde décadas atrás, con el agravante actual de la concesión a la petrolera Exxon Mobil para realizar labores de exploración en aguas del territorio en disputa, lo que inevitablemente generó la alerta que tiene en la palestra la verborrea gubernamental sobre el hecho.
Y es que es irónico decir que loro viejo no aprende a hablar, pero en esta materia (y en la mayoría), es lo único que hacen los representantes del gobierno, hablar, señalar y lo que mejor saben hacer, escurrir el bulto, pues a sabiendas que para disolver protestas estudiantiles utilizan el ejército, tanquetas antimotines, grupos paramilitares criollos y extranjeros, “gas del bueno”, armas de fuego, y demás artilugios violentos, no esperábamos menos para una invasión extranjera en nuestro territorio, como ya ellos lo habían mencionado en ocasiones, hasta el punto de instalar baterías antiaéreas en barriadas de la capital. Sin embargo, también asombra la delicadeza con que los representantes de la diplomacia han manejado el tema, hablando con los vecinos para que aboguen a su favor, o utilizando medios de comunicación internos para vociferar consignas mal diseñadas y mostrar una bravuconada sin acción. Lo cierto es que la valiente Fuerza Armada Nacional Bolivariana no ha escuchado el “¡Adelante!” de su Comandante en Jefe, ni tampoco imagino que estén preparándose para actuar si lo escuchan.
Así es como una vez más esta pantomima de gobierno se burla del pueblo, acumulando retórica de soberanía y patria, pero ante un hecho real y en desarrollo, se esconde en la diplomacia. ¿Cuál es la función de la FANB entonces? Resulta totalmente incongruente la monstruosa suma de dinero que el difunto y el heredero han derrochado en armamento y honores en metálico a los efectivos de la gloriosa Fuerza Armada, parece ser que ésta es útil sólo para combatir al peligroso estudiante que protesta porque no ve futuro en su país, o al antipatriota disidente que expresa su descontento con tamaño desastre de gestión del gobierno, y con seguridad también es útil para los ataques de los molinos de viento pitiyanquis.
Y es que lejos de querer un enfrentamiento bélico con un  país vecino, la invitación es a mantener la misma línea en discurso y acción, o utiliza la diplomacia con que está tratando el tema del Esequibo para los temas internos, desarrollando planes en lo económico con los sectores productivos, asistiendo a debates políticos en eventos electorales, escuchando el descontento del pueblo que quieren excluir, etc., o utiliza la fuerza en la invasión a nuestro territorio, a nuestra soberanía y a nuestros recursos como lo hacen a diario con millones de venezolanos que vivimos en un país destruido por la peor gestión gubernamental jamás vista en la historia de Latinoamérica.

Esperaremos a ver cuál es el resultado en la defensa de la Soberanía y Patria que tanto han desgastado. No nos extrañemos si en medio de su ignorancia y sus habituales errores gramaticales, el ocupante de la silla comente en una de sus inútiles alocuciones diga que sigue en la disputa de “ese tal quibo”, refiriéndose a nuestra Guayana Esequiba.

martes, 28 de julio de 2015

Polar sí es Patria

El modelo de “crítica” se ha emplazado en las conversaciones cotidianas del venezolano. Y no es para menos, si se observan ya no a diario, sino a horario, o a minutario (como no nos extrañaría que el poco respetable Nicolás diga un día de estos), los incontables errores cometidos por el gobierno que saltan a la vista de cualquier invidente, y que desembocan en el declive vertiginoso del bienestar social del venezolano.
Tal es el punto, que el mismo gobierno ha tenido que adoptar la popular estrategia de “la mejor defensa es el ataque”, al verse embestido por los propios resultados calamitosos de sus constantes malas decisiones, y comienza a multiplicarlas señalando culpables fantasmas en casos torpemente elaborados que no hacen más que confirmar su falta de capacidad de gestión, pues la misma se ha basado en tramas, chismes, rumores y persecución a disidentes, mientras la economía del país figura en el mismo lugar tanto en la lista de prioridades del gobierno, como en la lista de economías exitosas del mundo.
Hace unos días comparaba el caso infantil del “tucano” con el capítulo de los molinos de viento del caballero de La Mancha, pero basta recapacitar un poco y ahora siento que le debo una gran disculpa a Don Miguel de Cervantes por tan infame comparación. Esto porque el sueño del Quijote, bien sabido por amor, no podría si quiera compararse con balurde pendejada de salir en cadena nacional de radio y televisión para denunciar un intento de golpe de estado con tan insignificantes pruebas (si se les puede llamar así). Además, que para poderle dar notoriedad al asunto, involucre a gobiernos extranjeros e intente crear polémicas con niñadas como la decisión sobre la cantidad de personal diplomático de Estados Unidos en Venezuela y haya aprovechado la oportunidad auto-elaborada para apresar disidentes, justificar el asesinato de protestantes y seguir ileso ante la justicia injusta.
Entonces, cómo no criticar a un gobierno irresponsable que expele injurias a diestra y siniestra a todo aquel que manifiesta un “no me parece”? para desligarse de toda responsabilidad implícita en el desastre económico, social y político que vive nuestra nación. Acaso no es de cobardes el hecho de no aceptar su responsabilidad en todo este apocalipsis, aun más cuando se han hecho del control de instituciones, organismos, empresas privadas, convirtiendo el país entero en un monopolio gubernamental; pero la culpa de todo el desastre la tienen otros, según ellos.
El descaro oficial es tan vergonzoso, que en su afán de desvirtuar la percepción del progreso, han osado señalar a una de las empresas con mejor trayectoria no solo en Venezuela, sino en Latinoamérica, y con productos ya presentes en todo el globo, que hoy llegan a los millones de inmigrantes venezolanos, victimas de los tres últimos lustros de precariedad en Venezuela. No hay otra explicación que el evidente sentimiento de envidia y pánico que les provoca el hecho que un hombre exitoso dé cátedra de buena administración y crecimiento aun en tiempos de austeridad como lo ha venido haciendo el Sr. Lorenzo Mendoza.
Cobardemente el indeseado gobierno se ha hecho del control de las divisas de los venezolanos y de las materias primas para lo poco que se sigue produciendo en nuestro país, sin mencionar la burocracia, o más bien “obstaculocracia” que se ha impuesto como método del madurismo castrista, y por ello truncan el desarrollo de actividades productivas tanto del sector privado como propias, para luego volver a caer en el discurso infantil de acusaciones infundadas desligándose de toda responsabilidad y avanzando en su objetivo de destruir el país.
Son muchas las organizaciones que viven hoy estas críticas infundadas provenientes de personajes de dudosa trayectoria, como los son quienes gobiernan el país, pero hago mención de Empresas Polar, porque el hilo de sátiras del todo irrespetuosas con que el ejecutivo se ha referido estos días a dicha empresa y sus directivos, me retumba en el verdadero patriotismo que llevo arraigado y sé que las demás organizaciones amenazadas hoy sienten lo mismo, quiero decir en venezolano coloquial, que es como si se metieran con los coroticos del pesebre, pues Polar es icono de la industria alimenticia venezolana, que durante décadas ha gozado de una evolución ejemplo de desarrollo y productividad, son casi setenta y cinco años de crecimiento y cientos de productos distribuidos en tres ramas de negocios, es decir, independientemente del momento político del país, Empresas Polar vive desde 1941 generando empleos, brindando productos de calidad que son referencia en el mercado, participando en el desarrollo tecnológico de la industria alimenticia venezolana, promoviendo programas de desarrollo social, y por supuesto, generando productividad e ingresos a quienes participan en todos sus procesos, lo cual para ustedes señores del gobierno es lo que está mal, porque en su mundo al revés, el dinero bien habido parece ser el proveniente de la oscuridad de donde ustedes han obtenido sus riquezas.
No pertenezco a la familia de Empresas Polar, pero como muchos venezolanos, me siento miembro de ella, con tanto orgullo como llevo el tricolor o el cuatro en el corazón, y es una de las razones de mi contundente llamado a la reflexión; otra razón viene dada por el respeto que su presidente merece (sí señores del gobierno, el respeto se merece, por eso ustedes no gozan de él). El colega Lorenzo Mendoza, quien además de sus estudios de ingeniería, tiene maestría en administración de una muy reconocida universidad norteamericana, ha elevado todos los indicadores de la organización desde que preside su junta directiva, por falta de currículo, trayectoria y méritos no se vararía para ser Presidente de la Republica si quisiera, y quizás eso es lo que más temor le da al régimen, solo que el Sr. Mendoza no ha manifestado aun su deseo de incursionar en la política aunque es sabido que se lo han solicitado en numerosas oportunidades.
Cuando hablo de un contundente llamado a la reflexión, no me refiero a los ocupantes actuales del gobierno; con lo que han demostrado en estos años, sé que no tienen la capacidad de comprender el gran error que cometen al señalar tan temerariamente al director de la muy venezolana Empresa Polar (con seguridad más venezolana que el presidente de la republica que aún no muestra su partida de nacimiento), me refiero a los que llegan estos improperios que vienen de una supuesta autoridad, para que no permitan que su lenguaje irrisorio y ofensivo se propague y convierta señalamientos infundados en casos de interés nacional, cuando hay tanto de que ocuparse para mejorar la vida del venezolano.
Con toda responsabilidad, me hago voz de muchos venezolanos que condenamos las acciones que el desgobierno emprende contra Empresas Polar y demás organizaciones productivas en Venezuela.

Vale mencionar que en el ínterin de estos párrafos, la moneda siguió su imparable devaluación en al menos un punto porcentual.

viernes, 5 de junio de 2015

La patria se nos muere

Pobre patria, la han deshonrado, insultado, saqueado y por demás utilizado por tantos años, y por tantos hijos propios que ya confunde un dolor con el otro. El populismo del siglo XXI descubrió que tocando la fibra nacionalista del ciudadano también ayudaba a sumar votos en sus procesos electorales, al ridículo extremo de instaurar lo que parece más un grito de guerra que una canción, como estandarte político de un gobierno que se basa en ese tipo de retórica para poder disimular (inútilmente en la mayoría de los casos) el gran fracaso de su gestión.
La patria, entre sus últimas vejaciones, ha sido conceptualizada como un grupo de funcionarios gubernamentales perseguidos por la justicia internacional por violaciones de derechos humanos, o la más reciente y por bastante la peor, como un ser lleno de odio, maldad, dinero, poder, señalado por narcotráfico, corrupción, y lavado de dinero entre otros. Así es, cuando dicen claramente que el supuesto “ataque” contra los funcionarios sancionados por Estados Unidos, o contra Diosdado Cabello es un ataque contra la patria, la están poniendo a la altura de dichos personajes, limitándola a ser ellos frente a tantos ojos inocentemente crédulos y frente a otros millones que nos duele que se le hagan tan bajas comparaciones a nuestra querida patria.
Si se busca en un diccionario el concepto de patria, de seguro encontraremos cortas descripciones de un lugar de nacimiento, o de relación afectiva con el individuo, pero con lo que hemos vivido los venezolanos, cada uno de nosotros podría describirla con versos, canciones, con un profundo suspiro, con un concepto elaborado, o incluso con un discurso notablemente lleno de retórica, y todos tendríamos algo de razón en cada una de dichas explicaciones.
Para algunos, el concepto de patria es tan amplio como el futuro de la juventud que ama la tierra venezolana y cada uno de sus dolientes, es el matiz de colores y olores que se despliegan desde las playas más cálidas y cristalinas del planeta, hasta la punta del pico Bolívar donde sus conquistadores inevitablemente quedan sin aliento no solo por el escaso oxigeno sino por la maravilla que este les muestra; la patria es también el temblor que sienten en el pecho los millones de venezolanos que escuchan el alma llanera en otras latitudes, pero también lo es tristemente la rutina del trabajador que madruga para hacer una cola con el mediocre propósito de comprar alimentos insuficientes para sus hijos. Yo me atrevo a decir que es todo eso y más, que la patria es ese sentimiento que nos hace querer superarnos a nosotros mismos cada día, convirtiéndonos en nuestra mejor versión con el fin de fortalecer el eslabón que representamos en el crecimiento del país que amamos. Y eso me lleva entonces a asegurar que la patria es también de manera indiscutible Leopoldo López, Daniel Ceballos, Raúl Baduel, Alexander Tirado, y las decenas de presos políticos y demás valientes que hoy están en tan digna protesta que es una huelga de hambre, por querer un país donde se aplique la justicia y que representan la voz de tantos venezolanos que anhelamos lo mismo.
Pero lo cierto es que quienes son la cabeza del estado, tienen tan burdo y pobre concepto de la patria que lo limitan a los ya mencionados flagelos de un proyecto político basado en las ansias de poder; y la patria, por su naturaleza subjetiva e incansablemente noble no ha podido defenderse a estos brutales ataques, siendo esta la razón por la que todas sus caras hoy se están muriendo. Se está muriendo el sueño de tantos jóvenes sin futuro por no poder desempeñarse laboralmente en su país que ya no estimula la producción, se está muriendo la libertad de viajar por la belleza de los parajes venezolanos por el abandono estadal a las vías de comunicación, se está muriendo la mirada del extranjero a nuestras bellezas por la enorme inseguridad, se está muriendo el tiempo de diversión de los niños venezolanos entre colas con sus padres por cualquier cosa, se está muriendo el crecimiento de los futuros profesionales por falta de inversión gubernamental en educación, se están muriendo tantos conceptos de patria como venezolanos a tiros en nuestras calles, se están muriendo nuestros líderes disidentes por levantar su voz, y quienes gritan más fuerte las consignas de patria son los morbosos que disfrutan de estas muertes.
Somos muchos quienes hemos participado en la difícil tarea de mantener viva la patria, la verdadera, o mejor dicho, por mantener vivo nuestro concepto de patria para evitar que hasta eso nos impongan. Los venezolanos de buena voluntad nos hemos manifestado en las calles de la manera más pacifica exigiendo en innumerables ocasiones, el fin de un régimen visiblemente antipatriota, que persigue disidentes mientras entrega el país a nuevos tenientes por dinero, como es el caso de los oscuros negocios con la República popular China, o con la gigante Rusia, entre otros.
El llamado es ahora y una vez más a la comunidad internacional, para que se levante del sillón y ayude a poner fin a tan aberrante camino en que ha puesto el gobierno venezolano a la patria. No será de ayuda una palabra de aliento por el supuesto negado de la muerte de alguno de nuestros valientes que hoy están en huelga de hambre, si no hicieron algo por evitarlo. El momento es hoy, es ahora, porque no es solo Leopoldo o Daniel, les recuerdo que son cerca de 200 mil víctimas de muertes violentas durante el mal llamado socialismo del siglo XXI, y en este particular, los que hoy están en protesta solo tienen un petitorio lleno de justicia que el régimen no es capaz de cumplir.
No esperen más. La patria se nos muere.

jueves, 19 de marzo de 2015

La carta cobarde

En nuestro país, ese de los secretos a voces, de estafas gubernamentales, de convenios internacionales ocultos, de dineros no declarados y muchos otros silencios, se hace inusual conocer verdades provenientes directamente del gobierno. Por eso la sorpresa, que presumo habrá agarrado desprevenidos hasta a los calígrafos verbales rojitos que cambian su dignidad en las jornadas “voluntarias” de verborrea reciclada por cesta tickets.
La verdad que nos contó el propio Nicolás Maduro con firma y demás fue que “reculó”.
Después de 17 años de profundos delirios bélicos con la indiscutible potencia mundial, de insultos profanados públicamente tanto por su antecesor, sus seguidores y ahora por el propio Nicolás Maduro, el avalentonado discurso dio un giro totalmente desacorde a la línea del discurso oficial, pero eso sí, bien predecible. Tantas horas de “aló presidente”, de viajes (oficiales y secretos) a Cuba para afinar el gallo, de esfuerzos sobrehumanos en la generación de calificativos inexistentes en la Real Academia de la Lengua española, tantas provocaciones que al parecer lo único que buscaban era que algún vocero norteamericano al menos mencionara a Venezuela para publicitar al régimen, están vía al caño por una carta que lejos de ser un proceso diplomático, se parece más a un grito de auxilio.
¿De dónde viene todo este cuento de defender a Venezuela de un supuesto ataque de los Estados Unidos? En la habitual jornada delirante donde supuestamente Estados Unidos ha intentado contactar militares venezolanos para intentar derrocar el gobierno de Maduro (como si no pudieran solos si quisieran), involucraron al país norteamericano en la no tan preparada retreta del magnicidio, que debieron reajustar sobre la marcha cuando supieron que los tucanos venezolanos estaban en mantenimiento y todo aquello que dejo de ser noticia media hora después de serlo.  El 23 de febrero pasado, hace apenas 3 semanas, el heredero de Chávez dijo públicamente “…a Venezuela se respeta, yankis del carajo, respeten nuestra patria”. Por más que uno pueda leer esa frase o escucharla en la grabación con el más obligado sentido de la calma, es imposible encontrarle el lado pacífico a la misma, ¿está llamando al respeto con un insulto? Sin embargo, los estadounidenses no han quemado pólvora en zamuro contestando insultos de bravucón de colegio, y eso lo vemos desde hace años, o si no, recodemos los diversos calificativos que el difunto profanaba públicamente a George Bush, y que muy decentemente nunca fueron contestados por dos simples razones, respeto y falta de importancia. Ahora, lo que sí ha hecho Estados Unidos, es gobernar su país (muy bien por cierto, de allí que hasta los funcionarios venezolanos tienen dinero y bienes allá), y de esta constante labor de seguimiento a mafias del narcotráfico, violadores de derechos humanos, terroristas, etc., ha puesto los ojos en los oficiales venezolanos que han abusado sistemáticamente del poder conferido por el propio pueblo a las autoridades gubernamentales.
No sabemos si por casualidad, pero con una absoluta causalidad, Estados Unidos ha firmado una “sanción”, a la que mucho temen desde Nicolás Maduro hasta el último de los casi 5000 oficiales de la FANB en cargos públicos, siendo importante aclarar que ésta no es, y confío en el éxito de la Misión Robinson, no es para Venezuela como nación. La calificación de nuestro país como una “amenaza inusual y extraordinaria” impuesta, es un calificativo administrativo para que se pueda sancionar en términos financieros a los funcionarios públicos de este país, que han sido protagonistas de actos delictivos en la justicia internacional, en este caso las violaciones de derechos humanos.
Agarrados de semejante mango bajito, la máxima autoridad criolla, o no tan criolla, bueno, no sabemos porque aún no muestra su partida de nacimiento, emprendió su nuevo camino a la batalla con sus enemigos imaginarios, pero esta vez lo tomó en serio y ordenó realizar prácticas militares para defender la patria de un ataque militar estadounidense, más tarde incluso hincho su pecho al decir que él mismo dirigiría al ejército en una eventual acción militar. Está de más traer a colación la muerte del soldado en estas prácticas, porque además de no haber mencionado el hecho aún, podría servir para que el supuesto enemigo pueda ver que sí tenemos un flanco débil… dejémoslo así.
Lo cierto es que el hombre se fue con todo en un momento, intentando cumplir las fantasías guerreras del fallecido caudillo, y cuando sus asesores lo despertaron de la siesta, imagino que le habrán informado del caso Noriega para ponerlo en contexto, le recordaron del déficit de divisas (que muchas vienen de USA por la venta de petróleo), de la realidad operativa de la FANB, que los soles de los Generales no son precisamente por batallas, también de la obsolescencia de los equipos que han adquirido orgullosamente a Rusia, o simplemente se quedó esperando el paso al frente de los valientes comandantes de las tropas que harían delantera en la batalla; así que no le quedó más remedio que el del cobarde, recular.
Su decisión, a sabiendas que tanto él como su personal diplomático poca atención reciben en el “Imperio”, no podía ser otra que hacer público un grito de auxilio en caso que los norteamericanos si quiera consideraran enviar una tropa de scouts para nuestra pacifica nación. Este grito de auxilio, en forma de carta publicada en uno de los diarios estadounidenses, deja en descubierto tantas debilidades como cobardías del régimen, argumentando respetos que nunca ha demostrado, escudándose en su pueblo cuando son ellos quienes han roto la vía diplomática, señalando al gobierno de Estados Unidos de acciones que no ha cometido, buscando incluso desvirtuar la imagen de su mandatario en sus conciudadanos. En fin, decidió que mostrar la cobardía le salía más barato.

Como parte del pueblo venezolano pacífico, sé que somos muchos quienes nunca hemos querido un enfrentamiento civil y/o militar entre pueblos, cosa que dista de la historia de nuestros actuales gobernantes. Sin embargo, tampoco acompañamos a Nicolás Maduro en su carta cobarde. Como único firmante, sería cuando menos responsable, que afronte su problema personal y el de sus funcionarios sancionados directamente con la justicia internacional, y no involucre a Venezuela como nación en un hecho donde no está implicada.