A propósito de la inevitable
preocupación que sentimos todos los venezolanos por la sentencia dictada a
Leopoldo López el pasado Jueves, algunas reflexiones nos ayudarán a visualizar
los errores en este hecho, y por qué la absolución del mismo representa la
libertad de Venezuela. En primer lugar debo decir que aun cuando quisiera
escribir algunas de estas cartas abiertas a personajes involucrados en la
mencionada aberración jurídica, en este momento no lo encuentro útil, pues ya
estoy dudando hasta de la capacidad de lectura y entendimiento de estos
personajes. Por tanto, apelo al sentido común de las millones de víctimas de
esta farsa socialista que cada día están abriendo más sus ojos y tienen hoy la
popularidad del régimen en sus niveles más bajos.
Hablo
de ”la inevitable preocupación que sentimos todos los venezolanos”, porque es
visible la preocupación que también tienen los aliados políticos del régimen,
dando declaraciones y opinando enfurecidos por las reacciones del mundo justo,
del mundo pacífico, del mundo demócrata; lo que hace ver que la condena es
absolutamente política. Adicional a ello, dejan ver entre costuras su enorme
envidia al líder opositor, pues al ver que los ojos del mundo están en el caso,
opinan por los medios públicos para hacerse de un poco de notoriedad
(infructuosamente). Bien puedo mencionar a una ministra, que no se ve haciendo referencia
de los miles de privados de libertad que viven y mueren en las peores
condiciones de hacinamiento en el sobresaturado sistema penitenciario de
Venezuela, ni de las crecientes bandas criminales que operan entre las paredes
de estos recintos, ni de cualquier otro de los muchos problemas que crecen día
a día en los asuntos penitenciarios que ella dirige; sin embargo se le ve
hablando con mucha seguridad pero sin fundamento de una supuesta sentencia más
grave que debería tener el líder opositor. Allí me surge la duda de si ella
tuvo información del juicio que no quisieron hacer público y por eso las
declaraciones, nunca lo sabremos.
El mismo caso se repite con otro
vocero del partido de gobierno, una persona que busca opinar siempre en temas
de interés nacional con tonos de burla y odio, pero siempre queda relegado en
los ecos de sus salas vacías. De este señor no hay mucho que decir, solo que
sus discursos no necesitan ser revisados por expertos en lingüística para
descifrar el odio y el resentimiento inmerso en ellos. Otros tantos se han
expresado respecto al tema, como la candidata oficialista a la asamblea nacional
que irónicamente ordenó de manera pública la confrontación con quienes apoyaban
una sentencia absolutoria a las afueras del palacio de justicia, al igual que
lo hizo un gobernador oficialista el año pasado, y a ninguno se le ha levantado
cargo alguno por ello. Evoco estos hechos, ya que son las supuestas razones por
las que condenaron a Leopoldo.
Entre tantas reflexiones que tengo
hacia la ahora famosa jueza Barreiros, solo pondré sobre el tapete mi asombro
por su paso desde el total desconocimiento público, hacia las sombras de la más
oscura clandestinidad, pues cualquier profesional que se enorgullezca de sus
labores y logros, desea el reconocimiento en su medio, cosa de la que
obviamente ella no goza. Solo dos fotos, su silencio y un juicio sin derecho a
testigos ni pruebas por parte de la defensa que terminó en una sentencia
forzada, es lo que la dan a conocer hoy en día, y por supuesto, los rumores del
precio de su decisión. Es sabido que mientras no haya claridad y sustento en
dicha decisión, no podrá tener otro destino que los rumores de pasillo. Y
volviendo al tema de la clandestinidad, me asombra que en el mundo globalizado
que tenemos hoy, haya decidido ese camino aun sabiendo que no habrá lugar en el
mundo donde no vaya a ser señalada. Este hecho confirma por incontable vez, el
mal rumbo que tomaron nuestras instituciones.
Otro punto de reflexión es una vez
más el papel de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, como institución
autónoma administradora del lugar de reclusión del valiente Sr. López, un
ciudadano civil, juzgado en un tribunal civil, pero condenado sin pruebas a
pasar casi tres lustros en sus instalaciones. No me explico donde está la
autonomía con que este recinto debería pronunciarse ante este hecho, ni ante
los muchos hechos que vivimos a diario en los que como institución protectora
de la patria deberían haber actuado. Esto sin ahondar en las violaciones de
derechos humanos por parte de los custodios del lugar que la defensa de
Leopoldo ha denunciado.
También quiero recordar que de este
caso surgió de parte del Presidente de la República y del Presidente de la
Asamblea Nacional el supuesto conocimiento de un plan para asesinar al líder de
Voluntad Popular, y de eso tampoco se ha llevado a cabo investigación alguna.
Otro punto de peso aquí, ha sido el
pronunciamiento de instituciones y gobernantes de otros países acerca del caso,
donde las respuestas han sido feroces ataques verbales de actores políticos del
régimen, lo que supone nuevamente que es un caso netamente político, pero
además secreto, y negado a cualquier tipo de observación externa. Entonces,
¿Qué esconden?
Como
última reflexión, no queda duda del liderazgo de Leopoldo López, que con su
valor, fortaleza y ejemplo ciudadano, se convierte en el venezolano más
importante del momento, tanto para quienes lo fustigan por saber el peso de su
palabra, como para quienes hoy exigimos a la comunidad internacional se
pronuncie y haga valer la letra de los tratados internacionales en materia de
derechos humanos a los que Venezuela está adscrita, y así lograr avanzar en el
camino hacia la libertad de Leopoldo, de todos los demás presos políticos, de
los millones de venezolanos que estamos presos en la escasez, inseguridad y la
persecución, y la no menos importante, la libertad de nuestras instituciones.
Por
eso, hoy más que nunca, ¡Todos con Leopoldo!
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