viernes, 5 de junio de 2015

La patria se nos muere

Pobre patria, la han deshonrado, insultado, saqueado y por demás utilizado por tantos años, y por tantos hijos propios que ya confunde un dolor con el otro. El populismo del siglo XXI descubrió que tocando la fibra nacionalista del ciudadano también ayudaba a sumar votos en sus procesos electorales, al ridículo extremo de instaurar lo que parece más un grito de guerra que una canción, como estandarte político de un gobierno que se basa en ese tipo de retórica para poder disimular (inútilmente en la mayoría de los casos) el gran fracaso de su gestión.
La patria, entre sus últimas vejaciones, ha sido conceptualizada como un grupo de funcionarios gubernamentales perseguidos por la justicia internacional por violaciones de derechos humanos, o la más reciente y por bastante la peor, como un ser lleno de odio, maldad, dinero, poder, señalado por narcotráfico, corrupción, y lavado de dinero entre otros. Así es, cuando dicen claramente que el supuesto “ataque” contra los funcionarios sancionados por Estados Unidos, o contra Diosdado Cabello es un ataque contra la patria, la están poniendo a la altura de dichos personajes, limitándola a ser ellos frente a tantos ojos inocentemente crédulos y frente a otros millones que nos duele que se le hagan tan bajas comparaciones a nuestra querida patria.
Si se busca en un diccionario el concepto de patria, de seguro encontraremos cortas descripciones de un lugar de nacimiento, o de relación afectiva con el individuo, pero con lo que hemos vivido los venezolanos, cada uno de nosotros podría describirla con versos, canciones, con un profundo suspiro, con un concepto elaborado, o incluso con un discurso notablemente lleno de retórica, y todos tendríamos algo de razón en cada una de dichas explicaciones.
Para algunos, el concepto de patria es tan amplio como el futuro de la juventud que ama la tierra venezolana y cada uno de sus dolientes, es el matiz de colores y olores que se despliegan desde las playas más cálidas y cristalinas del planeta, hasta la punta del pico Bolívar donde sus conquistadores inevitablemente quedan sin aliento no solo por el escaso oxigeno sino por la maravilla que este les muestra; la patria es también el temblor que sienten en el pecho los millones de venezolanos que escuchan el alma llanera en otras latitudes, pero también lo es tristemente la rutina del trabajador que madruga para hacer una cola con el mediocre propósito de comprar alimentos insuficientes para sus hijos. Yo me atrevo a decir que es todo eso y más, que la patria es ese sentimiento que nos hace querer superarnos a nosotros mismos cada día, convirtiéndonos en nuestra mejor versión con el fin de fortalecer el eslabón que representamos en el crecimiento del país que amamos. Y eso me lleva entonces a asegurar que la patria es también de manera indiscutible Leopoldo López, Daniel Ceballos, Raúl Baduel, Alexander Tirado, y las decenas de presos políticos y demás valientes que hoy están en tan digna protesta que es una huelga de hambre, por querer un país donde se aplique la justicia y que representan la voz de tantos venezolanos que anhelamos lo mismo.
Pero lo cierto es que quienes son la cabeza del estado, tienen tan burdo y pobre concepto de la patria que lo limitan a los ya mencionados flagelos de un proyecto político basado en las ansias de poder; y la patria, por su naturaleza subjetiva e incansablemente noble no ha podido defenderse a estos brutales ataques, siendo esta la razón por la que todas sus caras hoy se están muriendo. Se está muriendo el sueño de tantos jóvenes sin futuro por no poder desempeñarse laboralmente en su país que ya no estimula la producción, se está muriendo la libertad de viajar por la belleza de los parajes venezolanos por el abandono estadal a las vías de comunicación, se está muriendo la mirada del extranjero a nuestras bellezas por la enorme inseguridad, se está muriendo el tiempo de diversión de los niños venezolanos entre colas con sus padres por cualquier cosa, se está muriendo el crecimiento de los futuros profesionales por falta de inversión gubernamental en educación, se están muriendo tantos conceptos de patria como venezolanos a tiros en nuestras calles, se están muriendo nuestros líderes disidentes por levantar su voz, y quienes gritan más fuerte las consignas de patria son los morbosos que disfrutan de estas muertes.
Somos muchos quienes hemos participado en la difícil tarea de mantener viva la patria, la verdadera, o mejor dicho, por mantener vivo nuestro concepto de patria para evitar que hasta eso nos impongan. Los venezolanos de buena voluntad nos hemos manifestado en las calles de la manera más pacifica exigiendo en innumerables ocasiones, el fin de un régimen visiblemente antipatriota, que persigue disidentes mientras entrega el país a nuevos tenientes por dinero, como es el caso de los oscuros negocios con la República popular China, o con la gigante Rusia, entre otros.
El llamado es ahora y una vez más a la comunidad internacional, para que se levante del sillón y ayude a poner fin a tan aberrante camino en que ha puesto el gobierno venezolano a la patria. No será de ayuda una palabra de aliento por el supuesto negado de la muerte de alguno de nuestros valientes que hoy están en huelga de hambre, si no hicieron algo por evitarlo. El momento es hoy, es ahora, porque no es solo Leopoldo o Daniel, les recuerdo que son cerca de 200 mil víctimas de muertes violentas durante el mal llamado socialismo del siglo XXI, y en este particular, los que hoy están en protesta solo tienen un petitorio lleno de justicia que el régimen no es capaz de cumplir.
No esperen más. La patria se nos muere.

jueves, 19 de marzo de 2015

La carta cobarde

En nuestro país, ese de los secretos a voces, de estafas gubernamentales, de convenios internacionales ocultos, de dineros no declarados y muchos otros silencios, se hace inusual conocer verdades provenientes directamente del gobierno. Por eso la sorpresa, que presumo habrá agarrado desprevenidos hasta a los calígrafos verbales rojitos que cambian su dignidad en las jornadas “voluntarias” de verborrea reciclada por cesta tickets.
La verdad que nos contó el propio Nicolás Maduro con firma y demás fue que “reculó”.
Después de 17 años de profundos delirios bélicos con la indiscutible potencia mundial, de insultos profanados públicamente tanto por su antecesor, sus seguidores y ahora por el propio Nicolás Maduro, el avalentonado discurso dio un giro totalmente desacorde a la línea del discurso oficial, pero eso sí, bien predecible. Tantas horas de “aló presidente”, de viajes (oficiales y secretos) a Cuba para afinar el gallo, de esfuerzos sobrehumanos en la generación de calificativos inexistentes en la Real Academia de la Lengua española, tantas provocaciones que al parecer lo único que buscaban era que algún vocero norteamericano al menos mencionara a Venezuela para publicitar al régimen, están vía al caño por una carta que lejos de ser un proceso diplomático, se parece más a un grito de auxilio.
¿De dónde viene todo este cuento de defender a Venezuela de un supuesto ataque de los Estados Unidos? En la habitual jornada delirante donde supuestamente Estados Unidos ha intentado contactar militares venezolanos para intentar derrocar el gobierno de Maduro (como si no pudieran solos si quisieran), involucraron al país norteamericano en la no tan preparada retreta del magnicidio, que debieron reajustar sobre la marcha cuando supieron que los tucanos venezolanos estaban en mantenimiento y todo aquello que dejo de ser noticia media hora después de serlo.  El 23 de febrero pasado, hace apenas 3 semanas, el heredero de Chávez dijo públicamente “…a Venezuela se respeta, yankis del carajo, respeten nuestra patria”. Por más que uno pueda leer esa frase o escucharla en la grabación con el más obligado sentido de la calma, es imposible encontrarle el lado pacífico a la misma, ¿está llamando al respeto con un insulto? Sin embargo, los estadounidenses no han quemado pólvora en zamuro contestando insultos de bravucón de colegio, y eso lo vemos desde hace años, o si no, recodemos los diversos calificativos que el difunto profanaba públicamente a George Bush, y que muy decentemente nunca fueron contestados por dos simples razones, respeto y falta de importancia. Ahora, lo que sí ha hecho Estados Unidos, es gobernar su país (muy bien por cierto, de allí que hasta los funcionarios venezolanos tienen dinero y bienes allá), y de esta constante labor de seguimiento a mafias del narcotráfico, violadores de derechos humanos, terroristas, etc., ha puesto los ojos en los oficiales venezolanos que han abusado sistemáticamente del poder conferido por el propio pueblo a las autoridades gubernamentales.
No sabemos si por casualidad, pero con una absoluta causalidad, Estados Unidos ha firmado una “sanción”, a la que mucho temen desde Nicolás Maduro hasta el último de los casi 5000 oficiales de la FANB en cargos públicos, siendo importante aclarar que ésta no es, y confío en el éxito de la Misión Robinson, no es para Venezuela como nación. La calificación de nuestro país como una “amenaza inusual y extraordinaria” impuesta, es un calificativo administrativo para que se pueda sancionar en términos financieros a los funcionarios públicos de este país, que han sido protagonistas de actos delictivos en la justicia internacional, en este caso las violaciones de derechos humanos.
Agarrados de semejante mango bajito, la máxima autoridad criolla, o no tan criolla, bueno, no sabemos porque aún no muestra su partida de nacimiento, emprendió su nuevo camino a la batalla con sus enemigos imaginarios, pero esta vez lo tomó en serio y ordenó realizar prácticas militares para defender la patria de un ataque militar estadounidense, más tarde incluso hincho su pecho al decir que él mismo dirigiría al ejército en una eventual acción militar. Está de más traer a colación la muerte del soldado en estas prácticas, porque además de no haber mencionado el hecho aún, podría servir para que el supuesto enemigo pueda ver que sí tenemos un flanco débil… dejémoslo así.
Lo cierto es que el hombre se fue con todo en un momento, intentando cumplir las fantasías guerreras del fallecido caudillo, y cuando sus asesores lo despertaron de la siesta, imagino que le habrán informado del caso Noriega para ponerlo en contexto, le recordaron del déficit de divisas (que muchas vienen de USA por la venta de petróleo), de la realidad operativa de la FANB, que los soles de los Generales no son precisamente por batallas, también de la obsolescencia de los equipos que han adquirido orgullosamente a Rusia, o simplemente se quedó esperando el paso al frente de los valientes comandantes de las tropas que harían delantera en la batalla; así que no le quedó más remedio que el del cobarde, recular.
Su decisión, a sabiendas que tanto él como su personal diplomático poca atención reciben en el “Imperio”, no podía ser otra que hacer público un grito de auxilio en caso que los norteamericanos si quiera consideraran enviar una tropa de scouts para nuestra pacifica nación. Este grito de auxilio, en forma de carta publicada en uno de los diarios estadounidenses, deja en descubierto tantas debilidades como cobardías del régimen, argumentando respetos que nunca ha demostrado, escudándose en su pueblo cuando son ellos quienes han roto la vía diplomática, señalando al gobierno de Estados Unidos de acciones que no ha cometido, buscando incluso desvirtuar la imagen de su mandatario en sus conciudadanos. En fin, decidió que mostrar la cobardía le salía más barato.

Como parte del pueblo venezolano pacífico, sé que somos muchos quienes nunca hemos querido un enfrentamiento civil y/o militar entre pueblos, cosa que dista de la historia de nuestros actuales gobernantes. Sin embargo, tampoco acompañamos a Nicolás Maduro en su carta cobarde. Como único firmante, sería cuando menos responsable, que afronte su problema personal y el de sus funcionarios sancionados directamente con la justicia internacional, y no involucre a Venezuela como nación en un hecho donde no está implicada.

lunes, 16 de febrero de 2015

Gobierno ecológico

El entorno del régimen se hace cada día más pequeño. Lo observado durante los años que Hugo Chávez estuvo atornillado a su silla respecto al reciclaje de funcionarios públicos, evidencia la desconfianza que le generaba el nombramiento de funcionarios por méritos o por preparación. Los nombres de sus hombres cercanos se repetían una y otra vez, así vimos a Diosdado Cabello por ejemplo, un teniente e ingeniero del ejército, participante en la intentona golpista de 1992, convirtiéndose en una de las personas más hábiles del país, pasando por tres ministerios, la vicepresidencia ejecutiva de la república, una gobernación, y ahora como legislador y presidente de la asamblea nacional.
Estas prácticas de reciclaje continúan hoy en la Venezuela del sucesor. Sería una interesante tarea desarrollar los cargos por los que han pasado tantos personeros del régimen, al igual que estudiar las credenciales y preparación que han tenido para ocupar dicho cargo. Podríamos mencionar allí a Elías Jaua, José Vicente Rangel, Adán Chávez, Jorge Giordani, Rafael Ramírez, Erika Farías, Tareck Williams Saab, el mismo presidente actual, y un par de decenas más que han demostrado una dudosa capacidad de gestión, pero que aun así van de despacho en despacho haciéndonos ya considerarlo normal como lo hacemos también con tantos flagelos que forman parte de nuestra cotidianidad.
Este nepotismo chavista, fue evidenciado por el propio presidente del legislativo, quien con su ya habitual ira mencionó que en el futuro, para poder optar a cargos públicos, era necesario pasar por la escuela de formación socialista del PSUV, lo cual demuestra en primer lugar, que se están quedando sin personal de confianza, y segundo, que le coarta los derechos plasmados en el artículo 6 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela a sus propios compañeros y ya relacionan abiertamente el adoctrinamiento político con las funciones administrativas de la nación.
Mientras todo esto sucede, sale a la luz a través del diario Le Monde de Francia y no por fuentes oficiales, el caso de la filial suiza del grupo bancario HSBC, que incluye la escandalosa suma de catorce mil ochocientos millones de dólares americanos (14.800.000.000,00 US$) distribuidos en 1282 cuentas del estado venezolano al parecer sin declaración alguna; suma que se acerca al 70% de las reservas internacionales publicadas por el BCV el día de ayer.
Y es que menciono este caso al hablar de nepotismo chavista, porque un responsable directo de desarrollar una investigación para rendir cuentas a los venezolanos que son los dueños de los reales, es el poco mencionado Manuel Enrique Galindo Ballesteros, contralor general de la república, a quien hasta el día de hoy no se le ha escuchado pronunciamiento alguno, siendo este organismo autónomo parte del Poder Ciudadano el encargado de velar por la transparente administración del patrimonio público del Estado venezolano.
Esto nos lleva a pensar más allá del hecho. Manuel Galindo, previo a su nombramiento como contralor, fungía como procurador general de la nación, puesto que ocupó al quedar por su posición de viceprocurador según los estatutos tras el retiro de la primera combatiente durante la campaña presidencial de Nicolas Maduro. A su vez, el viceprocurador es nombrado por el procurador, es decir, un puesto de confianza que le fue otorgado por la entonces procuradora de la república Cilia Flores. A sabiendas que la procuraduría y la contraloría tienen relación pues ambos resguardan el patrimonio de la nación, podríamos concluir que el nombramiento de Galindo en su actual cargo (aunque hecho por la asamblea nacional) no es fortuito, quizás de allí también el hecho que a los corrientes no se haya nombrado procurador o procuradora desde la salida del mismo.
Como la tarea de averiguar las credenciales de los funcionarios reciclados, también sería interesante indagar en el vínculo de Galindo Ballesteros con la familia presidencial. Pues según el propio portal de la procuraduría general de la república, en nota de prensa del 22 de Julio de 2014, Galindo “…exhortó a practicar la lealtad integral hacia Dios, hacia el Comandante Supremo, Hugo Rafael Chávez Frías, y hacia el Presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, como un elemento cohesionador del compromiso para la construcción revolucionaria.”
Estas palabras al parecer lo ponen en el círculo de confianza que tanto tiene preocupado a Diosdado Cabello, y lo mantiene en su silla calladito viendo pasar esta serie de eventos sin siquiera chistar o hacer su trabajo de fiscalización. Espero me equivoque y pronto pueda ver un trabajo de contraloría objetivo para el caso en cuestión. O mejor aún, que antes de terminar su trabajo de contraloría se logre el cambio (no reciclado) de gobierno y funcionarios. Seguiremos esperando. Perdón, ¿seguiremos esperando?

viernes, 16 de enero de 2015

La cigarra inmadura

Controvertidos cambios ha sufrido la política venezolana en las últimas dos décadas, haciéndose cada día más vigentes los análisis de Rómulo Betancourt referidos a que Venezuela es Política y Petróleo. La cultura política del ciudadano de a pie ha sufrido lo propio, desde un desentendimiento dañino hasta la inmersión total en sus aguas por parte de muchos. Sin embargo, pareciera ser mayor la cantidad de venezolanos que prefieren continuar siendo neófitos en el tema, con la pretensión de hacer creer que las decisiones políticas no le afectan en su cotidianidad, ya que "todos los sistemas políticos son iguales, si no trabajo no como".
Y no se trata tampoco de entrar en las contiendas electorales, ocupar cargos públicos, se trata de poder emitir una opinión que de alguna manera enrumbe el pensamiento colectivo hacia decisiones sabias, algo totalmente opuesto a las decisiones de los últimos cincuenta años. Porque son cincuenta años de despilfarro, de una economía rentista que ha acabado en una sociedad dependiente, holgazana, y lo peor de todo, indiferente.
Tales han sido los errores en el desarrollo de esa cultura política, que terminamos eligiendo como Presidente a un individuo sin conocimiento administrativo alguno, y el conocimiento político y diplomático de un empírico que ha querido inventar el agua tibia en la política internacional. Lejos de querer señalar una ocupación obrera, pretendo realizar una autocrítica a la hora que nos toca elegir un servidor público.
Y es que resulta sorpresivo para muchos los resultados de este farandulero viaje oficial-familiar, cuando era de esperarse esto. Desde el mismo momento en que la información por parte del propio primer mandatario que partiría esa noche rumbo a su gira, con dos escasos minutos informando que visitaría algunos países de la OPEP en pro del fortalecimiento del mercado petrolero, y otras dos horas rayando en el límite de una sanata, con señalamientos irrelevantes a países que visiblemente se han desarrollado. Resentimiento y populismo.
Qué tanto se puede decir de una autoridad política que va con toda su familia en un viaje oficial, tocando puertas a ver quien lo recibe, y que cuando es recibido presenta propuestas desesperadas como lo mostrado en el detalle de los documentos de Petrozamora que llevaba su comitiva en Moscú, donde al parecer plantea a Gazprombank asignarle nuevos campos petroleros. Imagino que esta propuesta no la habrá mostrado en Arabia Saudita o en Qatar, porque a según, el planteamiento (igualmente desesperado) con los países árabes era de bajar el techo de producción para “estimular” un alza en los precios del crudo. Entonces, debo suponer que no hay transparencia con los venezolanos, pues nunca dijo cuáles serían las propuestas que presentaría en el viaje, tampoco hay transparencia con sus socios comerciales, pues la propuesta hacia uno de ellos contradice lo que al parecer propuso a los otros. En fin, esperemos que en la memoria y cuenta nos explique.
A todas estas, para quienes analizamos con objetividad los temas de interés nacional, ninguno de los resultados de este viaje sería bueno, puesto que, considerando las opciones, solo habría dos escenarios posibles:
El primero y más probable, que no lograra concretar sus objetivos, y su viaje se quedara en una semana de despilfarro y “selfies” familiares. Y el segundo, que lograra algunas dadivas a cambio de más soberanía comprometida. Ambos escenarios suponen una axiomática degradación de su imagen ante el mundo petrolero, quienes se comportaron como la hormiga en el verano y ahora en el invierno lo ven como la cigarra de puerta en puerta.

Esto no es más que los resultados de nuestras decisiones como electores, ya que nos gusta escuchar mentiras recicladas, insultos al adversario, y no hemos aprendido a leer un currículo político, ni mucho menos administrativo. De allí que hayamos sufrido por décadas de toda una enciclopedia de cómo no se deben hacer las cosas, llevando a un país rico en minerales, en potencial turístico, en mano de obra, en posición geográfica y en hidrocarburos a la quiebra. Veamos cuánto tiempo más le duran los cantos a la cigarra, porque el invierno al parecer no termina mañana.

martes, 30 de septiembre de 2014

Te veo en la calle

La calle. Por mucho que lo repito para sentirlo normal, sigue sonando rebelde, a sinónimo de beligerancia, pues los actores políticos se han encargado de satanizarla para que el pueblo no proteste. En el cincuenta y ocho, los estudiantes protagonizaron una lucha contra la dictadura Pérez Jimenista, que aunque cruel, representó el modelo más próspero en infraestructura del que haya gozado Venezuela en su historia, tanto así, que muchas de las carreteras, universidades, hospitales y otras edificaciones públicas de las que hacemos uso hoy, datan de dicha época.
            Años después, países que habían resultado destino migratorio para europeos en la postguerra, sufrieron el nacimiento de bandas rebeldes que cambiaron la protesta por la violencia, y transformaron así la rebeldía civil en guerrillas que han acabado con familias y sociedades por años. Sendero luminoso, FARC, ELN, ETA, FBL, representan algunos de estos grupos que basados en la violencia han cambiado el significado de la protesta y lo han llevado al término del terror con acciones de secuestro y asesinatos como método de trabajo, y al tráfico de drogas como sustento.
            El extremo de la protesta lo vemos en la actualidad, con los grupos islamistas que de manera grotesca, están acabando con las vidas de inocentes en pro de una interpretación religiosa. ¿A dónde llegaremos entonces?
            En Venezuela, los mismos que han hecho de la protesta violenta un símbolo clave en sus métodos, han llevado hoy a la protesta pacífica al margen de la ley. No suena cónsono escuchar a un gobernante celebrar positivamente un golpe militar con decenas de víctimas fatales inocentes, y luego escuchar al mismo individuo hablar de terrorismo por parte de estudiantes desarmados que salen a la calle a protestar con pitos y banderas, y aun así haya quien lo aplauda. Pero así es el fanatismo, ciega a los pobres de criterio para que vayan tras la zanahoria que jamás alcanzarán, cual asno de carga.
            A pesar de tales acusaciones, muchos hemos mantenido nuestra protesta pacífica, con el fin de expresar nuestro descontento por las políticas tan enormemente erradas que nos han conducido al caos económico y a la debacle social con una inflación acumulada que ya cuenta cuatro cifras para los quince años de anti-evolución, y una sociedad dividida producto del odio y resentimiento con que se les escucha hablar del bando disidente a los gobernantes. Poco a poco el cerco impuesto para anular estas protestas es mayor. Necesidad de permisos burocráticos para poder realizar cualquier acto de protesta en calle, represión desmedida por parte de autoridades policiales y militares, blackout informativo, y un sinfín de abusos autoritarios en estos eventos, que buscan minimizar la protesta en busca de su desaparición.
            El once de Abril de Dos mil dos lo han convertido en el símbolo de su victimización, con señalamientos temerarios que han quedado abiertamente en duda. Sin embargo, quienes vimos el evento por televisión en el interior del país, desapercibimos el incumplimiento de la ley por parte de las televisoras, lo que pudimos apreciar perfectamente fue una multitud cercana a los dos millones de personas sólo en Caracas rogando a gritos, con consignas y pancartas el fin de tan nefasto proceso destructivo que ya vivíamos entonces, también vimos a un grupo de pistoleros ubicados en Puente Llaguno que acabaron con la paz de ese día, y por último, a un gobierno queriendo esconder la realidad de los hechos con una cadena de radio y televisión como venda para los ojos de quienes no estábamos en el lugar, y aun hoy, manipulan los hechos de hace doce años para relacionar la protesta con terrorismo.
Desde aquel día, prohibieron la transmisión aérea televisada, diseñaron la polémica Ley Resorte, intensificaron el choque pueblo contra pueblo en estos eventos, y han señalado como terrorista a todo aquel que manifieste descontento por la situación política, económica y/o social vivida actualmente, que a todas luces está en el punto más bajo de su deterioro. El deterioro ha sido tal, que el gobierno actual tiene la inflación acumulada más alta de la historia, amén de la devaluación de la moneda, desabastecimiento titánico de casi todos los productos de la cesta básica, los sectores productivos en su peor momento, persecución política desmedida y un lenguaje tan violento que con el sólo uso del mismo puede destruir sociedades enteras.
Si decidimos seguir viviendo en democracia, es necesario e imperativo que recuperemos la protesta pacífica, llenemos las calles de civiles que argumentemos nuestro descontento con las políticas erradas, pero sin violencia. Caer en el juego de quienes utilizan el terror como método es convertirse en uno más de ellos, por lo que se hace menester desarrollar dicha protesta en un ambiente que ellos no conocen, en el de la paz.

martes, 16 de septiembre de 2014

Dedo blanco vs rojo

Dedo blanco vs rojo

Durante el proceso destructivo que ha vivido nuestra patria las últimas dos décadas, desde ese mismo momento en que un pueblo aturdido de corrupción atendió al llamado con cantos de sirena de un soldado que atentó contra la vida del entonces Presidente de la República y cobró la de decenas de venezolanos inocentes que se atravesaron en su camino de odio, resentimiento y vandalismo, hemos visto tamaño cantidad de burlas hacia ese mismo pueblo somnoliento por los mismos cantos de sirena repetidos hasta el cansancio, y también hacia quienes hemos disentido siempre de semejante atrocidad que supone el hecho de nombrar un homicida como Presidente de la República. 
Comenzamos a ver por esos tiempos nombres nuevos de la clase trabajadora en puestos de relevancia para la vida política nacional, y a muchos les gustó, porque a según, el venir de los tuétanos de los barrios ayudaría a elevar la voz del pueblo a los mandatarios. Error. Todos nos forjamos a pulso nuestro camino, y la preparación (profesional, intelectual y/o experimental) es básica para lograr un buen desempeño en la labor. Se necesitan dos dedos de frente para entender el error garrafal que deriva en costo económico y social multimillonario el colocar personajes sin preparación en puestos claves para las decisiones macroeconómicas del país, y lo podemos apreciar viendo que para lo único que han elevado la voz estos personajes en Venezuela, es para abusar del poder y para sonar agradables al oído del elector, inocente portador del dedo blanco que arriesga hasta su vida a diario en las calles teñidas de sangre, en las colas de alimentos que no producimos, o en las emergencias hospitalarias desprovistas de insumos pero supuestamente llenas de patria. Un dedo blanco que ha sido escondido los días de actividad electoral por temor a las represalias violentas, incluso a perder la vida porque ya nos resulta cotidiano ver como la intolerancia se convirtió en justificativo para quitar una vida. El gran dedo blanco que se hace útil en los procesos de votación, tan útil que muchas veces va vigilado por algún representante de otro dedo, el dedo rojo. 
En Enero de 2007 nos resultó una gracia el nombramiento de Jorge Rodríguez como Vicepresidente Ejecutivo de la república, viniendo directamente de la presidencia del consejo nacional electoral, órgano independiente de la otrora democracia venezolana. En aquella oportunidad, muchos consideramos que dicho nombramiento fue a todas luces el premio a la manipulación del organismo electoral para el mantenimiento del caudillo sobre la silla, y allí se vio cómo el dedo rojo pasó sobre el blanco sin consecuencias mayores. 
Se fue haciendo cada vez más fácil, y el dedo blanco eligió a Antonio Ledezma como alcalde metropolitano, para luego el dedo rojo nombrar a Jacqueline Faría como jefe de gobierno del Distrito Capital, burlando y anulando el "Poder Popular" y otorgando a la fuerza el poder que el dedo blanco ya había otorgado a otro individuo. La misma Sra. Faría declaró entonces en su habitual tono de burla que "los dedos de Chávez son los dedos del pueblo, sus dedos quieren lo mejor para Caracas" frente a decenas de ciudadanos y a medios como el diario El Universal, que lo reseñó el 17 de Abril de 2009. He ahí el dedo rojo. 
Se convirtió en cotidiano ver a familiares de los portadores del dedo rojo en cargos de asignación directa, y otros también en cargos de elección popular, de manera que los miembros de una familia del montón pasaron de la noche a la mañana a merecer el privilegio y la responsabilidad de manejar finanzas, administraciones y decisiones que afectarían a treinta millones de venezolanos. 
Hoy ya no sorprende ver a personajes totalmente ajenos a la vida profesional en cargos de relevancia política y administrativa, vemos ministros que lograron popularidad por su participación en canciones de música urbana, y eso les da el conocimiento suficiente para dirigir un ministerio, vemos entidades creadas por el dedo rojo como premio de consolación para ex candidatos a alcaldías y gobernaciones donde el dedo blanco les dijo "No", y más sin sentido aún, los hijos de los mandatarios ahora gozan de conocimiento en la sangre, pues su linaje los hace todos unos expertos para llevar a cabo funciones que en cualquier país del mundo requeriría al menos treinta años entre estudios y experiencia.
¿Por qué la ley no permite a menores de edad manejar vehículos en las calles?, ¿Por qué existen especializaciones profesionales desde las escuelas catedralicias del siglo VI D.C.?, ¿Por qué los países con mejores índices de desarrollo tiene como gobernantes administradores capacitados, y no líderes populares?, Por la misma razón: porque la historia misma ha demostrado que la capacidad proviene del conocimiento y la experiencia adquirida, y este conocimiento es la única vía para el logro de objetivos.
Nuestra brújula nos abandonó años atrás, o nosotros la abandonamos a ella. Debemos aceptar nuestra responsabilidad en los hechos, pues mientras existan ciudadanos que permitan se les coaccione el uso de su dedo blanco para elegir profesionales capaces en áreas tan primordiales de la economía, y mientras permitamos que el dedo rojo se fortalezca asignando cargos, alimentando la incompetencia y encarcelando a la disidencia, no saldremos del hoyo que hemos ido cavando en esta década y media. Es cierto que el noble suelo venezolano nos permitiría seguir cavando más profundo nuestro foso, pero la alerta en que se mantiene el dedo rojo es porque el pueblo despertó, y ha decidido salir del mismo de una manera muy distinta a la que ellos trabajan, de manera pacífica aunque activa, con cerca de cincuenta protestas diariamente en el país, y una juventud que entiende que nuestro futuro será convertirnos en el estado continental de la isla de la felicidad si no salimos de este régimen.

J.K. Kennedy dijo: "El hombre ha de fijar un final para la guerra. Si no, la guerra fijará un final para el hombre.", y es el turno de Venezuela, si no fijamos un final para el régimen, su incapacidad ya está fijando el final para Venezuela.

lunes, 28 de abril de 2014

Quince años de sueño y ochenta días de despertar

Pasan los días y se suma al pueblo libertario más fuerza, más razones, más razón, mientras se le resta más el miedo, la indiferencia y en muchos casos lo que llaman lealtad al comandante. Sin embargo no ha sido suficiente, tomamos bocanadas de aire para seguir cuándo leemos de la lucha constante que el pueblo ucraniano ha librado contra su régimen, al igual que quienes ahora se resisten a un inminente cambio intentan agarrar fuerza al ver como Al Assad resiste y mata, sin gobernar, ni mucho menos liderar. La puja deja de ser desigual cuando la fuerza y la razón están en cada extremo de una especie de vara de funámbulo que sostiene a Venezuela sobre esta tambaleante cuerda floja, pues a pesar del exorbitante derroche del erario, las innumerables denuncias por violaciones de derechos humanos, el descarado manejo central de las instituciones, la persecución a vox populi de disidentes, la multiplicación de la pobreza, y tantos pero tantos miles de flagelos que se han convertido en método de gobierno mal llamado socialismo del siglo XXI, el régimen resiste gracias al noble y muy rico suelo venezolano que les da sin
ellos tener que producir. He ahí el centro de la protesta, que la riqueza de nuestro suelo no sea utilizada para levantar una economía productiva sino tristemente sea utilizada como una joya barata a ser empeñada por efectivo para gastarlo al instante en arepas rellenas de hambre, armas de fuego promotoras de paz y conciencias baratas en el mercado de presidentes vecinos con el único propósito de alimentar un modelo fracasado históricamente.


Para hablar de cifras ya pasamos los ochenta días de protesta continua, y solo en ese período de tiempo, cuarenta y dos venezolanos han sido asesinados en dichas protestas, cientos asesinados fuera de ellas que al parecer no cuentan porque es parte del día a día, en cerca de sesenta por ciento se ha disparado la inflación, setecientos cuarenta por ciento nos han devaluado la moneda, más de dos mil ciudadanos han sido detenidos por manifestar, van cerca de cincuenta casos confirmados de tortura, y la "Comunidad Internacional" en su mayoría vota a favor del silencio, es decir, a favor de todas las cifras mencionadas; Que mal se ve el mundo desde aquí, que mal nos ven desde afuera con indolente interés. Lo irónico es que éstas carencias de sentido filantrópico entre nuestros vecinos se convierten en razones para mantener la protesta, pues observamos cómo se han creado organizaciones para el desarrollo social y económico de las naciones miembros, pero en la práctica la mayoría de los miembros las utilizan sólo como mecanismos de apoyo político para los gobiernos, tal es el caso del Alba, Celac, Petrocaribe, OEA, y lamentablemente se vislumbra el mismo destino para el Mercosur.


Se transforma en trastorno estomacal ver la idolatría de mandatarios latinoamericanos al convaleciente Sr. Castro, el longevo dictador que ha sumido al noble pueblo cubano en un mundo paralelo de atraso, pobreza, miseria, persecución al pensamiento plural y odio al mundo externo, culpando a otros países de sus propios males y evadiendo toda responsabilidad por no haber alcanzado nunca la independencia económica, el progreso, la libertad y el desarrollo que es a todas luces lo que el pueblo necesita. Para basar esto en hechos, comparemos el bloqueo de Cuba con el bloqueo autoimpuesto por Japón para su recuperación, y a la vista de todos están los resultados de lo que es un modelo productivo, incluyente, y de verdadero desarrollo endógeno. Así estamos por casa, evadiendo toda responsabilidad y culpando a entes externos hasta de los males que aún no admite el régimen. Todavía osan decir que quienes los adversamos somos burgueses, que ignorancia tan pobremente infundada. Estados Unidos nos tiende la mano mencionando en el congreso posibles sanciones para los bienes y fortunas de los funcionarios venezolanos, y sería justo al menos conocer la proveniencia de esos bienes, porque tenemos más de diez años con un control de divisas que hace imposible para un ciudadano corriente adquirir bienes en otro país donde no se habita, y viniendo ellos de la clase trabajadora como dicen ser, sería motivo de investigación saber de dónde salen las divisas para dichas inversiones. Caso contrario sucede con el joven estudiante que protesta en la calle por ver un futuro pobre a pesar de cursar una carrera universitaria, porque de nada servirá el título si no se inscribe en el partido de gobierno, viendo como el sector privado es cada día más diminuto, y el público se adueña de lo poco productivo que queda para convertirlo en destructivo, manteniendo en la nómina a cualquier seguidor de la mentira, que ayude a alcanzar la cada día más notable dependencia gubernamental.


En ese círculo vicioso de Promesas - Fracasos - Evasión de responsabilidad - Persecución - Promesas, vive el gobierno, y sobrevive el pueblo, a quien sólo lo alimenta el odio subsidiado por el régimen porque ni los alimentos están llegando a ellos ya, es decir, la mayoría cae en el juego que cayeron los cubanos hace cincuenta años, y las nuevas decisiones gubernamentales en cuanto a control inconstitucional de instituciones, adoctrinamiento escolar, represión social y destrucción económica confirman que el rumbo de Venezuela va directo hacia el tan anhelado fracaso caribeño.