miércoles, 19 de agosto de 2015

Ese tal quibo

A pesar de la pérdida en nuestra capacidad de asombro, ver el patriotismo actual del ocupante de Miraflores por el tema del Esequibo genera entre otras cosas eso, asombro, más aun al saber que el mismo personaje fue canciller de la República (sin méritos obviamente) por más de 6 años, tiempo durante el cual no se le escuchó al menos pronunciar el nombre de dicho territorio. Lo mencionado dista de las intenciones manifestadas por diversos personajes de la vida política de nuestro país, pero que no comulgan con la ideología destructiva llamada chavismo, tal es el caso de María Corina Machado, quien en diferentes ocasiones intentó llevar el tema al hemiciclo de la Asamblea Nacional, siendo ignorada y por siempre tildada de antipatriota. Sería entonces oportuno preguntar, ¿qué es para ellos el patriotismo?
Para los que recibimos educación primaria sin adoctrinamiento, conocimos ese territorio en los libros de historia como el “Territorio en reclamación”, dibujado siempre en los mapas con franjas y nunca sido tomado en cuenta para las actividades administrativas o sociales de la nación, de hecho, la última acción gubernamental (pública) acerca de dicho territorio parece ser el tratado de Ginebra de 1966, que mantiene la disputa de manera diplomática con árbitros de las naciones unidas, sin embargo, el estado ha sido conocedor de las decisiones de Guyana de intervenir administrativamente el territorio desde décadas atrás, con el agravante actual de la concesión a la petrolera Exxon Mobil para realizar labores de exploración en aguas del territorio en disputa, lo que inevitablemente generó la alerta que tiene en la palestra la verborrea gubernamental sobre el hecho.
Y es que es irónico decir que loro viejo no aprende a hablar, pero en esta materia (y en la mayoría), es lo único que hacen los representantes del gobierno, hablar, señalar y lo que mejor saben hacer, escurrir el bulto, pues a sabiendas que para disolver protestas estudiantiles utilizan el ejército, tanquetas antimotines, grupos paramilitares criollos y extranjeros, “gas del bueno”, armas de fuego, y demás artilugios violentos, no esperábamos menos para una invasión extranjera en nuestro territorio, como ya ellos lo habían mencionado en ocasiones, hasta el punto de instalar baterías antiaéreas en barriadas de la capital. Sin embargo, también asombra la delicadeza con que los representantes de la diplomacia han manejado el tema, hablando con los vecinos para que aboguen a su favor, o utilizando medios de comunicación internos para vociferar consignas mal diseñadas y mostrar una bravuconada sin acción. Lo cierto es que la valiente Fuerza Armada Nacional Bolivariana no ha escuchado el “¡Adelante!” de su Comandante en Jefe, ni tampoco imagino que estén preparándose para actuar si lo escuchan.
Así es como una vez más esta pantomima de gobierno se burla del pueblo, acumulando retórica de soberanía y patria, pero ante un hecho real y en desarrollo, se esconde en la diplomacia. ¿Cuál es la función de la FANB entonces? Resulta totalmente incongruente la monstruosa suma de dinero que el difunto y el heredero han derrochado en armamento y honores en metálico a los efectivos de la gloriosa Fuerza Armada, parece ser que ésta es útil sólo para combatir al peligroso estudiante que protesta porque no ve futuro en su país, o al antipatriota disidente que expresa su descontento con tamaño desastre de gestión del gobierno, y con seguridad también es útil para los ataques de los molinos de viento pitiyanquis.
Y es que lejos de querer un enfrentamiento bélico con un  país vecino, la invitación es a mantener la misma línea en discurso y acción, o utiliza la diplomacia con que está tratando el tema del Esequibo para los temas internos, desarrollando planes en lo económico con los sectores productivos, asistiendo a debates políticos en eventos electorales, escuchando el descontento del pueblo que quieren excluir, etc., o utiliza la fuerza en la invasión a nuestro territorio, a nuestra soberanía y a nuestros recursos como lo hacen a diario con millones de venezolanos que vivimos en un país destruido por la peor gestión gubernamental jamás vista en la historia de Latinoamérica.

Esperaremos a ver cuál es el resultado en la defensa de la Soberanía y Patria que tanto han desgastado. No nos extrañemos si en medio de su ignorancia y sus habituales errores gramaticales, el ocupante de la silla comente en una de sus inútiles alocuciones diga que sigue en la disputa de “ese tal quibo”, refiriéndose a nuestra Guayana Esequiba.

martes, 28 de julio de 2015

Polar sí es Patria

El modelo de “crítica” se ha emplazado en las conversaciones cotidianas del venezolano. Y no es para menos, si se observan ya no a diario, sino a horario, o a minutario (como no nos extrañaría que el poco respetable Nicolás diga un día de estos), los incontables errores cometidos por el gobierno que saltan a la vista de cualquier invidente, y que desembocan en el declive vertiginoso del bienestar social del venezolano.
Tal es el punto, que el mismo gobierno ha tenido que adoptar la popular estrategia de “la mejor defensa es el ataque”, al verse embestido por los propios resultados calamitosos de sus constantes malas decisiones, y comienza a multiplicarlas señalando culpables fantasmas en casos torpemente elaborados que no hacen más que confirmar su falta de capacidad de gestión, pues la misma se ha basado en tramas, chismes, rumores y persecución a disidentes, mientras la economía del país figura en el mismo lugar tanto en la lista de prioridades del gobierno, como en la lista de economías exitosas del mundo.
Hace unos días comparaba el caso infantil del “tucano” con el capítulo de los molinos de viento del caballero de La Mancha, pero basta recapacitar un poco y ahora siento que le debo una gran disculpa a Don Miguel de Cervantes por tan infame comparación. Esto porque el sueño del Quijote, bien sabido por amor, no podría si quiera compararse con balurde pendejada de salir en cadena nacional de radio y televisión para denunciar un intento de golpe de estado con tan insignificantes pruebas (si se les puede llamar así). Además, que para poderle dar notoriedad al asunto, involucre a gobiernos extranjeros e intente crear polémicas con niñadas como la decisión sobre la cantidad de personal diplomático de Estados Unidos en Venezuela y haya aprovechado la oportunidad auto-elaborada para apresar disidentes, justificar el asesinato de protestantes y seguir ileso ante la justicia injusta.
Entonces, cómo no criticar a un gobierno irresponsable que expele injurias a diestra y siniestra a todo aquel que manifiesta un “no me parece”? para desligarse de toda responsabilidad implícita en el desastre económico, social y político que vive nuestra nación. Acaso no es de cobardes el hecho de no aceptar su responsabilidad en todo este apocalipsis, aun más cuando se han hecho del control de instituciones, organismos, empresas privadas, convirtiendo el país entero en un monopolio gubernamental; pero la culpa de todo el desastre la tienen otros, según ellos.
El descaro oficial es tan vergonzoso, que en su afán de desvirtuar la percepción del progreso, han osado señalar a una de las empresas con mejor trayectoria no solo en Venezuela, sino en Latinoamérica, y con productos ya presentes en todo el globo, que hoy llegan a los millones de inmigrantes venezolanos, victimas de los tres últimos lustros de precariedad en Venezuela. No hay otra explicación que el evidente sentimiento de envidia y pánico que les provoca el hecho que un hombre exitoso dé cátedra de buena administración y crecimiento aun en tiempos de austeridad como lo ha venido haciendo el Sr. Lorenzo Mendoza.
Cobardemente el indeseado gobierno se ha hecho del control de las divisas de los venezolanos y de las materias primas para lo poco que se sigue produciendo en nuestro país, sin mencionar la burocracia, o más bien “obstaculocracia” que se ha impuesto como método del madurismo castrista, y por ello truncan el desarrollo de actividades productivas tanto del sector privado como propias, para luego volver a caer en el discurso infantil de acusaciones infundadas desligándose de toda responsabilidad y avanzando en su objetivo de destruir el país.
Son muchas las organizaciones que viven hoy estas críticas infundadas provenientes de personajes de dudosa trayectoria, como los son quienes gobiernan el país, pero hago mención de Empresas Polar, porque el hilo de sátiras del todo irrespetuosas con que el ejecutivo se ha referido estos días a dicha empresa y sus directivos, me retumba en el verdadero patriotismo que llevo arraigado y sé que las demás organizaciones amenazadas hoy sienten lo mismo, quiero decir en venezolano coloquial, que es como si se metieran con los coroticos del pesebre, pues Polar es icono de la industria alimenticia venezolana, que durante décadas ha gozado de una evolución ejemplo de desarrollo y productividad, son casi setenta y cinco años de crecimiento y cientos de productos distribuidos en tres ramas de negocios, es decir, independientemente del momento político del país, Empresas Polar vive desde 1941 generando empleos, brindando productos de calidad que son referencia en el mercado, participando en el desarrollo tecnológico de la industria alimenticia venezolana, promoviendo programas de desarrollo social, y por supuesto, generando productividad e ingresos a quienes participan en todos sus procesos, lo cual para ustedes señores del gobierno es lo que está mal, porque en su mundo al revés, el dinero bien habido parece ser el proveniente de la oscuridad de donde ustedes han obtenido sus riquezas.
No pertenezco a la familia de Empresas Polar, pero como muchos venezolanos, me siento miembro de ella, con tanto orgullo como llevo el tricolor o el cuatro en el corazón, y es una de las razones de mi contundente llamado a la reflexión; otra razón viene dada por el respeto que su presidente merece (sí señores del gobierno, el respeto se merece, por eso ustedes no gozan de él). El colega Lorenzo Mendoza, quien además de sus estudios de ingeniería, tiene maestría en administración de una muy reconocida universidad norteamericana, ha elevado todos los indicadores de la organización desde que preside su junta directiva, por falta de currículo, trayectoria y méritos no se vararía para ser Presidente de la Republica si quisiera, y quizás eso es lo que más temor le da al régimen, solo que el Sr. Mendoza no ha manifestado aun su deseo de incursionar en la política aunque es sabido que se lo han solicitado en numerosas oportunidades.
Cuando hablo de un contundente llamado a la reflexión, no me refiero a los ocupantes actuales del gobierno; con lo que han demostrado en estos años, sé que no tienen la capacidad de comprender el gran error que cometen al señalar tan temerariamente al director de la muy venezolana Empresa Polar (con seguridad más venezolana que el presidente de la republica que aún no muestra su partida de nacimiento), me refiero a los que llegan estos improperios que vienen de una supuesta autoridad, para que no permitan que su lenguaje irrisorio y ofensivo se propague y convierta señalamientos infundados en casos de interés nacional, cuando hay tanto de que ocuparse para mejorar la vida del venezolano.
Con toda responsabilidad, me hago voz de muchos venezolanos que condenamos las acciones que el desgobierno emprende contra Empresas Polar y demás organizaciones productivas en Venezuela.

Vale mencionar que en el ínterin de estos párrafos, la moneda siguió su imparable devaluación en al menos un punto porcentual.

viernes, 5 de junio de 2015

La patria se nos muere

Pobre patria, la han deshonrado, insultado, saqueado y por demás utilizado por tantos años, y por tantos hijos propios que ya confunde un dolor con el otro. El populismo del siglo XXI descubrió que tocando la fibra nacionalista del ciudadano también ayudaba a sumar votos en sus procesos electorales, al ridículo extremo de instaurar lo que parece más un grito de guerra que una canción, como estandarte político de un gobierno que se basa en ese tipo de retórica para poder disimular (inútilmente en la mayoría de los casos) el gran fracaso de su gestión.
La patria, entre sus últimas vejaciones, ha sido conceptualizada como un grupo de funcionarios gubernamentales perseguidos por la justicia internacional por violaciones de derechos humanos, o la más reciente y por bastante la peor, como un ser lleno de odio, maldad, dinero, poder, señalado por narcotráfico, corrupción, y lavado de dinero entre otros. Así es, cuando dicen claramente que el supuesto “ataque” contra los funcionarios sancionados por Estados Unidos, o contra Diosdado Cabello es un ataque contra la patria, la están poniendo a la altura de dichos personajes, limitándola a ser ellos frente a tantos ojos inocentemente crédulos y frente a otros millones que nos duele que se le hagan tan bajas comparaciones a nuestra querida patria.
Si se busca en un diccionario el concepto de patria, de seguro encontraremos cortas descripciones de un lugar de nacimiento, o de relación afectiva con el individuo, pero con lo que hemos vivido los venezolanos, cada uno de nosotros podría describirla con versos, canciones, con un profundo suspiro, con un concepto elaborado, o incluso con un discurso notablemente lleno de retórica, y todos tendríamos algo de razón en cada una de dichas explicaciones.
Para algunos, el concepto de patria es tan amplio como el futuro de la juventud que ama la tierra venezolana y cada uno de sus dolientes, es el matiz de colores y olores que se despliegan desde las playas más cálidas y cristalinas del planeta, hasta la punta del pico Bolívar donde sus conquistadores inevitablemente quedan sin aliento no solo por el escaso oxigeno sino por la maravilla que este les muestra; la patria es también el temblor que sienten en el pecho los millones de venezolanos que escuchan el alma llanera en otras latitudes, pero también lo es tristemente la rutina del trabajador que madruga para hacer una cola con el mediocre propósito de comprar alimentos insuficientes para sus hijos. Yo me atrevo a decir que es todo eso y más, que la patria es ese sentimiento que nos hace querer superarnos a nosotros mismos cada día, convirtiéndonos en nuestra mejor versión con el fin de fortalecer el eslabón que representamos en el crecimiento del país que amamos. Y eso me lleva entonces a asegurar que la patria es también de manera indiscutible Leopoldo López, Daniel Ceballos, Raúl Baduel, Alexander Tirado, y las decenas de presos políticos y demás valientes que hoy están en tan digna protesta que es una huelga de hambre, por querer un país donde se aplique la justicia y que representan la voz de tantos venezolanos que anhelamos lo mismo.
Pero lo cierto es que quienes son la cabeza del estado, tienen tan burdo y pobre concepto de la patria que lo limitan a los ya mencionados flagelos de un proyecto político basado en las ansias de poder; y la patria, por su naturaleza subjetiva e incansablemente noble no ha podido defenderse a estos brutales ataques, siendo esta la razón por la que todas sus caras hoy se están muriendo. Se está muriendo el sueño de tantos jóvenes sin futuro por no poder desempeñarse laboralmente en su país que ya no estimula la producción, se está muriendo la libertad de viajar por la belleza de los parajes venezolanos por el abandono estadal a las vías de comunicación, se está muriendo la mirada del extranjero a nuestras bellezas por la enorme inseguridad, se está muriendo el tiempo de diversión de los niños venezolanos entre colas con sus padres por cualquier cosa, se está muriendo el crecimiento de los futuros profesionales por falta de inversión gubernamental en educación, se están muriendo tantos conceptos de patria como venezolanos a tiros en nuestras calles, se están muriendo nuestros líderes disidentes por levantar su voz, y quienes gritan más fuerte las consignas de patria son los morbosos que disfrutan de estas muertes.
Somos muchos quienes hemos participado en la difícil tarea de mantener viva la patria, la verdadera, o mejor dicho, por mantener vivo nuestro concepto de patria para evitar que hasta eso nos impongan. Los venezolanos de buena voluntad nos hemos manifestado en las calles de la manera más pacifica exigiendo en innumerables ocasiones, el fin de un régimen visiblemente antipatriota, que persigue disidentes mientras entrega el país a nuevos tenientes por dinero, como es el caso de los oscuros negocios con la República popular China, o con la gigante Rusia, entre otros.
El llamado es ahora y una vez más a la comunidad internacional, para que se levante del sillón y ayude a poner fin a tan aberrante camino en que ha puesto el gobierno venezolano a la patria. No será de ayuda una palabra de aliento por el supuesto negado de la muerte de alguno de nuestros valientes que hoy están en huelga de hambre, si no hicieron algo por evitarlo. El momento es hoy, es ahora, porque no es solo Leopoldo o Daniel, les recuerdo que son cerca de 200 mil víctimas de muertes violentas durante el mal llamado socialismo del siglo XXI, y en este particular, los que hoy están en protesta solo tienen un petitorio lleno de justicia que el régimen no es capaz de cumplir.
No esperen más. La patria se nos muere.

jueves, 19 de marzo de 2015

La carta cobarde

En nuestro país, ese de los secretos a voces, de estafas gubernamentales, de convenios internacionales ocultos, de dineros no declarados y muchos otros silencios, se hace inusual conocer verdades provenientes directamente del gobierno. Por eso la sorpresa, que presumo habrá agarrado desprevenidos hasta a los calígrafos verbales rojitos que cambian su dignidad en las jornadas “voluntarias” de verborrea reciclada por cesta tickets.
La verdad que nos contó el propio Nicolás Maduro con firma y demás fue que “reculó”.
Después de 17 años de profundos delirios bélicos con la indiscutible potencia mundial, de insultos profanados públicamente tanto por su antecesor, sus seguidores y ahora por el propio Nicolás Maduro, el avalentonado discurso dio un giro totalmente desacorde a la línea del discurso oficial, pero eso sí, bien predecible. Tantas horas de “aló presidente”, de viajes (oficiales y secretos) a Cuba para afinar el gallo, de esfuerzos sobrehumanos en la generación de calificativos inexistentes en la Real Academia de la Lengua española, tantas provocaciones que al parecer lo único que buscaban era que algún vocero norteamericano al menos mencionara a Venezuela para publicitar al régimen, están vía al caño por una carta que lejos de ser un proceso diplomático, se parece más a un grito de auxilio.
¿De dónde viene todo este cuento de defender a Venezuela de un supuesto ataque de los Estados Unidos? En la habitual jornada delirante donde supuestamente Estados Unidos ha intentado contactar militares venezolanos para intentar derrocar el gobierno de Maduro (como si no pudieran solos si quisieran), involucraron al país norteamericano en la no tan preparada retreta del magnicidio, que debieron reajustar sobre la marcha cuando supieron que los tucanos venezolanos estaban en mantenimiento y todo aquello que dejo de ser noticia media hora después de serlo.  El 23 de febrero pasado, hace apenas 3 semanas, el heredero de Chávez dijo públicamente “…a Venezuela se respeta, yankis del carajo, respeten nuestra patria”. Por más que uno pueda leer esa frase o escucharla en la grabación con el más obligado sentido de la calma, es imposible encontrarle el lado pacífico a la misma, ¿está llamando al respeto con un insulto? Sin embargo, los estadounidenses no han quemado pólvora en zamuro contestando insultos de bravucón de colegio, y eso lo vemos desde hace años, o si no, recodemos los diversos calificativos que el difunto profanaba públicamente a George Bush, y que muy decentemente nunca fueron contestados por dos simples razones, respeto y falta de importancia. Ahora, lo que sí ha hecho Estados Unidos, es gobernar su país (muy bien por cierto, de allí que hasta los funcionarios venezolanos tienen dinero y bienes allá), y de esta constante labor de seguimiento a mafias del narcotráfico, violadores de derechos humanos, terroristas, etc., ha puesto los ojos en los oficiales venezolanos que han abusado sistemáticamente del poder conferido por el propio pueblo a las autoridades gubernamentales.
No sabemos si por casualidad, pero con una absoluta causalidad, Estados Unidos ha firmado una “sanción”, a la que mucho temen desde Nicolás Maduro hasta el último de los casi 5000 oficiales de la FANB en cargos públicos, siendo importante aclarar que ésta no es, y confío en el éxito de la Misión Robinson, no es para Venezuela como nación. La calificación de nuestro país como una “amenaza inusual y extraordinaria” impuesta, es un calificativo administrativo para que se pueda sancionar en términos financieros a los funcionarios públicos de este país, que han sido protagonistas de actos delictivos en la justicia internacional, en este caso las violaciones de derechos humanos.
Agarrados de semejante mango bajito, la máxima autoridad criolla, o no tan criolla, bueno, no sabemos porque aún no muestra su partida de nacimiento, emprendió su nuevo camino a la batalla con sus enemigos imaginarios, pero esta vez lo tomó en serio y ordenó realizar prácticas militares para defender la patria de un ataque militar estadounidense, más tarde incluso hincho su pecho al decir que él mismo dirigiría al ejército en una eventual acción militar. Está de más traer a colación la muerte del soldado en estas prácticas, porque además de no haber mencionado el hecho aún, podría servir para que el supuesto enemigo pueda ver que sí tenemos un flanco débil… dejémoslo así.
Lo cierto es que el hombre se fue con todo en un momento, intentando cumplir las fantasías guerreras del fallecido caudillo, y cuando sus asesores lo despertaron de la siesta, imagino que le habrán informado del caso Noriega para ponerlo en contexto, le recordaron del déficit de divisas (que muchas vienen de USA por la venta de petróleo), de la realidad operativa de la FANB, que los soles de los Generales no son precisamente por batallas, también de la obsolescencia de los equipos que han adquirido orgullosamente a Rusia, o simplemente se quedó esperando el paso al frente de los valientes comandantes de las tropas que harían delantera en la batalla; así que no le quedó más remedio que el del cobarde, recular.
Su decisión, a sabiendas que tanto él como su personal diplomático poca atención reciben en el “Imperio”, no podía ser otra que hacer público un grito de auxilio en caso que los norteamericanos si quiera consideraran enviar una tropa de scouts para nuestra pacifica nación. Este grito de auxilio, en forma de carta publicada en uno de los diarios estadounidenses, deja en descubierto tantas debilidades como cobardías del régimen, argumentando respetos que nunca ha demostrado, escudándose en su pueblo cuando son ellos quienes han roto la vía diplomática, señalando al gobierno de Estados Unidos de acciones que no ha cometido, buscando incluso desvirtuar la imagen de su mandatario en sus conciudadanos. En fin, decidió que mostrar la cobardía le salía más barato.

Como parte del pueblo venezolano pacífico, sé que somos muchos quienes nunca hemos querido un enfrentamiento civil y/o militar entre pueblos, cosa que dista de la historia de nuestros actuales gobernantes. Sin embargo, tampoco acompañamos a Nicolás Maduro en su carta cobarde. Como único firmante, sería cuando menos responsable, que afronte su problema personal y el de sus funcionarios sancionados directamente con la justicia internacional, y no involucre a Venezuela como nación en un hecho donde no está implicada.

lunes, 16 de febrero de 2015

Gobierno ecológico

El entorno del régimen se hace cada día más pequeño. Lo observado durante los años que Hugo Chávez estuvo atornillado a su silla respecto al reciclaje de funcionarios públicos, evidencia la desconfianza que le generaba el nombramiento de funcionarios por méritos o por preparación. Los nombres de sus hombres cercanos se repetían una y otra vez, así vimos a Diosdado Cabello por ejemplo, un teniente e ingeniero del ejército, participante en la intentona golpista de 1992, convirtiéndose en una de las personas más hábiles del país, pasando por tres ministerios, la vicepresidencia ejecutiva de la república, una gobernación, y ahora como legislador y presidente de la asamblea nacional.
Estas prácticas de reciclaje continúan hoy en la Venezuela del sucesor. Sería una interesante tarea desarrollar los cargos por los que han pasado tantos personeros del régimen, al igual que estudiar las credenciales y preparación que han tenido para ocupar dicho cargo. Podríamos mencionar allí a Elías Jaua, José Vicente Rangel, Adán Chávez, Jorge Giordani, Rafael Ramírez, Erika Farías, Tareck Williams Saab, el mismo presidente actual, y un par de decenas más que han demostrado una dudosa capacidad de gestión, pero que aun así van de despacho en despacho haciéndonos ya considerarlo normal como lo hacemos también con tantos flagelos que forman parte de nuestra cotidianidad.
Este nepotismo chavista, fue evidenciado por el propio presidente del legislativo, quien con su ya habitual ira mencionó que en el futuro, para poder optar a cargos públicos, era necesario pasar por la escuela de formación socialista del PSUV, lo cual demuestra en primer lugar, que se están quedando sin personal de confianza, y segundo, que le coarta los derechos plasmados en el artículo 6 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela a sus propios compañeros y ya relacionan abiertamente el adoctrinamiento político con las funciones administrativas de la nación.
Mientras todo esto sucede, sale a la luz a través del diario Le Monde de Francia y no por fuentes oficiales, el caso de la filial suiza del grupo bancario HSBC, que incluye la escandalosa suma de catorce mil ochocientos millones de dólares americanos (14.800.000.000,00 US$) distribuidos en 1282 cuentas del estado venezolano al parecer sin declaración alguna; suma que se acerca al 70% de las reservas internacionales publicadas por el BCV el día de ayer.
Y es que menciono este caso al hablar de nepotismo chavista, porque un responsable directo de desarrollar una investigación para rendir cuentas a los venezolanos que son los dueños de los reales, es el poco mencionado Manuel Enrique Galindo Ballesteros, contralor general de la república, a quien hasta el día de hoy no se le ha escuchado pronunciamiento alguno, siendo este organismo autónomo parte del Poder Ciudadano el encargado de velar por la transparente administración del patrimonio público del Estado venezolano.
Esto nos lleva a pensar más allá del hecho. Manuel Galindo, previo a su nombramiento como contralor, fungía como procurador general de la nación, puesto que ocupó al quedar por su posición de viceprocurador según los estatutos tras el retiro de la primera combatiente durante la campaña presidencial de Nicolas Maduro. A su vez, el viceprocurador es nombrado por el procurador, es decir, un puesto de confianza que le fue otorgado por la entonces procuradora de la república Cilia Flores. A sabiendas que la procuraduría y la contraloría tienen relación pues ambos resguardan el patrimonio de la nación, podríamos concluir que el nombramiento de Galindo en su actual cargo (aunque hecho por la asamblea nacional) no es fortuito, quizás de allí también el hecho que a los corrientes no se haya nombrado procurador o procuradora desde la salida del mismo.
Como la tarea de averiguar las credenciales de los funcionarios reciclados, también sería interesante indagar en el vínculo de Galindo Ballesteros con la familia presidencial. Pues según el propio portal de la procuraduría general de la república, en nota de prensa del 22 de Julio de 2014, Galindo “…exhortó a practicar la lealtad integral hacia Dios, hacia el Comandante Supremo, Hugo Rafael Chávez Frías, y hacia el Presidente de la República, Nicolás Maduro Moros, como un elemento cohesionador del compromiso para la construcción revolucionaria.”
Estas palabras al parecer lo ponen en el círculo de confianza que tanto tiene preocupado a Diosdado Cabello, y lo mantiene en su silla calladito viendo pasar esta serie de eventos sin siquiera chistar o hacer su trabajo de fiscalización. Espero me equivoque y pronto pueda ver un trabajo de contraloría objetivo para el caso en cuestión. O mejor aún, que antes de terminar su trabajo de contraloría se logre el cambio (no reciclado) de gobierno y funcionarios. Seguiremos esperando. Perdón, ¿seguiremos esperando?

viernes, 16 de enero de 2015

La cigarra inmadura

Controvertidos cambios ha sufrido la política venezolana en las últimas dos décadas, haciéndose cada día más vigentes los análisis de Rómulo Betancourt referidos a que Venezuela es Política y Petróleo. La cultura política del ciudadano de a pie ha sufrido lo propio, desde un desentendimiento dañino hasta la inmersión total en sus aguas por parte de muchos. Sin embargo, pareciera ser mayor la cantidad de venezolanos que prefieren continuar siendo neófitos en el tema, con la pretensión de hacer creer que las decisiones políticas no le afectan en su cotidianidad, ya que "todos los sistemas políticos son iguales, si no trabajo no como".
Y no se trata tampoco de entrar en las contiendas electorales, ocupar cargos públicos, se trata de poder emitir una opinión que de alguna manera enrumbe el pensamiento colectivo hacia decisiones sabias, algo totalmente opuesto a las decisiones de los últimos cincuenta años. Porque son cincuenta años de despilfarro, de una economía rentista que ha acabado en una sociedad dependiente, holgazana, y lo peor de todo, indiferente.
Tales han sido los errores en el desarrollo de esa cultura política, que terminamos eligiendo como Presidente a un individuo sin conocimiento administrativo alguno, y el conocimiento político y diplomático de un empírico que ha querido inventar el agua tibia en la política internacional. Lejos de querer señalar una ocupación obrera, pretendo realizar una autocrítica a la hora que nos toca elegir un servidor público.
Y es que resulta sorpresivo para muchos los resultados de este farandulero viaje oficial-familiar, cuando era de esperarse esto. Desde el mismo momento en que la información por parte del propio primer mandatario que partiría esa noche rumbo a su gira, con dos escasos minutos informando que visitaría algunos países de la OPEP en pro del fortalecimiento del mercado petrolero, y otras dos horas rayando en el límite de una sanata, con señalamientos irrelevantes a países que visiblemente se han desarrollado. Resentimiento y populismo.
Qué tanto se puede decir de una autoridad política que va con toda su familia en un viaje oficial, tocando puertas a ver quien lo recibe, y que cuando es recibido presenta propuestas desesperadas como lo mostrado en el detalle de los documentos de Petrozamora que llevaba su comitiva en Moscú, donde al parecer plantea a Gazprombank asignarle nuevos campos petroleros. Imagino que esta propuesta no la habrá mostrado en Arabia Saudita o en Qatar, porque a según, el planteamiento (igualmente desesperado) con los países árabes era de bajar el techo de producción para “estimular” un alza en los precios del crudo. Entonces, debo suponer que no hay transparencia con los venezolanos, pues nunca dijo cuáles serían las propuestas que presentaría en el viaje, tampoco hay transparencia con sus socios comerciales, pues la propuesta hacia uno de ellos contradice lo que al parecer propuso a los otros. En fin, esperemos que en la memoria y cuenta nos explique.
A todas estas, para quienes analizamos con objetividad los temas de interés nacional, ninguno de los resultados de este viaje sería bueno, puesto que, considerando las opciones, solo habría dos escenarios posibles:
El primero y más probable, que no lograra concretar sus objetivos, y su viaje se quedara en una semana de despilfarro y “selfies” familiares. Y el segundo, que lograra algunas dadivas a cambio de más soberanía comprometida. Ambos escenarios suponen una axiomática degradación de su imagen ante el mundo petrolero, quienes se comportaron como la hormiga en el verano y ahora en el invierno lo ven como la cigarra de puerta en puerta.

Esto no es más que los resultados de nuestras decisiones como electores, ya que nos gusta escuchar mentiras recicladas, insultos al adversario, y no hemos aprendido a leer un currículo político, ni mucho menos administrativo. De allí que hayamos sufrido por décadas de toda una enciclopedia de cómo no se deben hacer las cosas, llevando a un país rico en minerales, en potencial turístico, en mano de obra, en posición geográfica y en hidrocarburos a la quiebra. Veamos cuánto tiempo más le duran los cantos a la cigarra, porque el invierno al parecer no termina mañana.

martes, 30 de septiembre de 2014

Te veo en la calle

La calle. Por mucho que lo repito para sentirlo normal, sigue sonando rebelde, a sinónimo de beligerancia, pues los actores políticos se han encargado de satanizarla para que el pueblo no proteste. En el cincuenta y ocho, los estudiantes protagonizaron una lucha contra la dictadura Pérez Jimenista, que aunque cruel, representó el modelo más próspero en infraestructura del que haya gozado Venezuela en su historia, tanto así, que muchas de las carreteras, universidades, hospitales y otras edificaciones públicas de las que hacemos uso hoy, datan de dicha época.
            Años después, países que habían resultado destino migratorio para europeos en la postguerra, sufrieron el nacimiento de bandas rebeldes que cambiaron la protesta por la violencia, y transformaron así la rebeldía civil en guerrillas que han acabado con familias y sociedades por años. Sendero luminoso, FARC, ELN, ETA, FBL, representan algunos de estos grupos que basados en la violencia han cambiado el significado de la protesta y lo han llevado al término del terror con acciones de secuestro y asesinatos como método de trabajo, y al tráfico de drogas como sustento.
            El extremo de la protesta lo vemos en la actualidad, con los grupos islamistas que de manera grotesca, están acabando con las vidas de inocentes en pro de una interpretación religiosa. ¿A dónde llegaremos entonces?
            En Venezuela, los mismos que han hecho de la protesta violenta un símbolo clave en sus métodos, han llevado hoy a la protesta pacífica al margen de la ley. No suena cónsono escuchar a un gobernante celebrar positivamente un golpe militar con decenas de víctimas fatales inocentes, y luego escuchar al mismo individuo hablar de terrorismo por parte de estudiantes desarmados que salen a la calle a protestar con pitos y banderas, y aun así haya quien lo aplauda. Pero así es el fanatismo, ciega a los pobres de criterio para que vayan tras la zanahoria que jamás alcanzarán, cual asno de carga.
            A pesar de tales acusaciones, muchos hemos mantenido nuestra protesta pacífica, con el fin de expresar nuestro descontento por las políticas tan enormemente erradas que nos han conducido al caos económico y a la debacle social con una inflación acumulada que ya cuenta cuatro cifras para los quince años de anti-evolución, y una sociedad dividida producto del odio y resentimiento con que se les escucha hablar del bando disidente a los gobernantes. Poco a poco el cerco impuesto para anular estas protestas es mayor. Necesidad de permisos burocráticos para poder realizar cualquier acto de protesta en calle, represión desmedida por parte de autoridades policiales y militares, blackout informativo, y un sinfín de abusos autoritarios en estos eventos, que buscan minimizar la protesta en busca de su desaparición.
            El once de Abril de Dos mil dos lo han convertido en el símbolo de su victimización, con señalamientos temerarios que han quedado abiertamente en duda. Sin embargo, quienes vimos el evento por televisión en el interior del país, desapercibimos el incumplimiento de la ley por parte de las televisoras, lo que pudimos apreciar perfectamente fue una multitud cercana a los dos millones de personas sólo en Caracas rogando a gritos, con consignas y pancartas el fin de tan nefasto proceso destructivo que ya vivíamos entonces, también vimos a un grupo de pistoleros ubicados en Puente Llaguno que acabaron con la paz de ese día, y por último, a un gobierno queriendo esconder la realidad de los hechos con una cadena de radio y televisión como venda para los ojos de quienes no estábamos en el lugar, y aun hoy, manipulan los hechos de hace doce años para relacionar la protesta con terrorismo.
Desde aquel día, prohibieron la transmisión aérea televisada, diseñaron la polémica Ley Resorte, intensificaron el choque pueblo contra pueblo en estos eventos, y han señalado como terrorista a todo aquel que manifieste descontento por la situación política, económica y/o social vivida actualmente, que a todas luces está en el punto más bajo de su deterioro. El deterioro ha sido tal, que el gobierno actual tiene la inflación acumulada más alta de la historia, amén de la devaluación de la moneda, desabastecimiento titánico de casi todos los productos de la cesta básica, los sectores productivos en su peor momento, persecución política desmedida y un lenguaje tan violento que con el sólo uso del mismo puede destruir sociedades enteras.
Si decidimos seguir viviendo en democracia, es necesario e imperativo que recuperemos la protesta pacífica, llenemos las calles de civiles que argumentemos nuestro descontento con las políticas erradas, pero sin violencia. Caer en el juego de quienes utilizan el terror como método es convertirse en uno más de ellos, por lo que se hace menester desarrollar dicha protesta en un ambiente que ellos no conocen, en el de la paz.